Tras la polémica por la muerte del afroamericano George Floyd en Minnesota bajo la presión de un agente de policía, en Estados Unidos todas las intervenciones policiales se miran con lupa y despiertan suspicacias.

Es lo que ha ocurrido en Texas, en el caso de un agente de policía blanco que inmovilizó a una adolescente negra, supuestamente para protegerla de un intento de autolesión, pese a lo que la joven empezó a gritar “No puedo respirar”, la última frase que dijo George Floyd.

Los vecinos de Nekia Trigg, de 18 años, llamaron el pasado martes a la policía de Forney, Texas, participando en lo que los testigos aparentemente pensaron que era un comportamiento suicida, es decir, supuestamente caminando frente a automóviles con la intención de ser atropellada.

Un ayudante del alguacil del condado de Kaufman apareció poco después, e intervino, siendo ésta la imagen que se captó en vídeo después de que los miembros de la familia de Nekia aparecieron en la escena y comenzaran a grabar.

En el vídeo se puede ver a Nekia inmovilizada en el suelo por el oficial, identificado como Conner Martin, que literalmente se sienta a horcajadas sobre ella y sostiene sus brazos por encima de su cabeza. La joven grita desesperadamente pidiendo ayuda y grita que le falta el aliento y durante el proceso, parece vomitar o echar espuma por la boca.

La familia de Nekia le ruega al agente, así como a otros que aparecen no mucho después, que la dejen levantarse, pero la policía insiste en esposarla para asegurarse de que esté bien.

La escena concluye con la joven siendo llevada al coche policial, tras lo que su madre sale a interponerse entre ellos y su hija. La mujer acabó también siendo detenida. La policía de Forney ha abierto una investigación sobre el suceso.

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