ita imperdible para la ida de los octavos de final de la Champions League. Altas expectativas para el primero de dos choques de alto impacto entre el Barcelona y el PSG. El Camp Nou se cubrió en sus linderos con aficionados que pedían a gritos dejar a Messi en paz y poner su voz en alto para que no se vaya a París.

El encuentro tuvo como principal novedad a Gerard Piqué, quien regresaba a la titular culé. La instensidad se hizo presente desde el arranque, con dos equipos que buscaron insistentemente tomar la ventaja de la serie. El juego fuerte fue aplicado por el PSG, que no soportaba correr de más ante la posesión blaugrana.

De Jong había estado llegando al área y en una de esas Kurzawa derribó al neerlandés desde atrás de manera imprudente y Kuipers decretó penalti. Messi no vaciló y clavó la pena máxima en un ángulo imposible para Keylor Navas al minuto 27.

El conjunto parisino quedó golpeado y por poco sufre la segunda caída de su arco en una buena jugada de Messi para que Dembelé quedara en el mano a mano. El remate iba muy suave y el portero costarricense atajó.

Cuando todo parecía muy oscuro para la visita, al 32′, Icardi supo manejarse y le cedió una pelota al área chica a Mbappé. El astro francés no perdonó a Ter Stegen y puso el empate con un zudazo a la parte superior del arco.

Mauro Icardi pudo llevar a su equipo con la tranquilidad del resultado al vestuario tras un cabezazo que pasó muy cerca de la portería. El Barcelona tuvo que defenderse con todo sobre el final del primer tiempo para evitar una temprana remontada en casa.

Tras el descanso, Pochettino movió su equipo y retiró de la cancha a Gueye, quien había estado al borde de la expulsión, y le dio oportunidad a Ánder Herrera. El conjunto francés salió mucho mejor y casi desequilibra desde un derechazo al borde del área de Mbappé, que pasó muy cerca.

El Barcelona se fue metiendo muy atrás y con el paso de los minutos iba a sufrir. Una jugada por derecha de Florenzi terminó en un avivado rebote dentro del área. Mbappé llegó desde atrás para fusilar y desequilibrar la balanza a favor de la armada parisina al minuto 65.

Solo cinco minutos después la ventaja se iba a ampliar. Kimpembe metió una pelota al área desde un tiro libre lejano y Moise Kean apareció muy solo para cabecear contra el suelo y dejar descolocada la estirada inútil del portero alemán.

El máximo nivel de brillo para Mbappé llegó a cinco del final. Draxler lideró un contraataque letal y dejó a la figura del partido en una posición muy cómoda para acomodar la pelota en el palo más lejano e ir liquidando a un Barcelona flojo en defensa y en el que Messi solo apareció para ejecutar el penalti.