Un nuevo tiroteo en Estados Unidos dejó este lunes diez muertos en un supermercado de Boulder, en Colorado, cuyo atacante está bajo custodia de las autoridades.

El ataque ocurrió cuando un hombre armado con un fusil de asalto abrió fuego en el interior de un supermercado de la cadena King Soopers en Boulder, una ciudad de poco más de 100.000 habitantes al norte de Denver y una de las más ricas del país.

“Entró y empezó a disparar”, relató al periódico The Denver Post uno de los sobrevivientes del ataque.

Otro, Ryan Borowski, explicó al The Washington Post cómo vivió el inicio del tiroteo: “Mi primera esperanza fue que se le hubiese caído algo a algún empleado. Para el tercer bang ya estaba corriendo. ¡Fue bang, bang, bang, bang, bang! Creo que fueron como ocho” (disparos).

Borowski y otros de los clientes del King Soopers lograron escapar del edificio por la salida de emergencia o la zona de carga tras escuchar los primeros disparos, pero nueve no contaron con la misma suerte y fueron asesinados.

 

LO QUE SE SABE SOBRE EL ATACANTE:

Todavía no se tiene certeza sobre los motivos que llevaron a Ahmad Al Aliwi Alissa, de 21 años, a cometer presuntamente un tiroteo en un supermercado de Colorado que terminó con la vida de 10 persona. La segunda masacre en solo una semana.

Pero poco a poco se conocen más detalles sobre su vida.

Los informes a los que ha tenido acceso nuestra cadena hermana NBC News indican que el joven puede tener un historial de problemas mentales. Por el momento, no hay evidencia que sugiera que el crimen que cometió sea un acto terrorista o de odio, según las autoridades.

El día del tiroteo Alissa se quitó la mayor parte de la ropa, probablemente para mostrar que no iba armado, y se entregó al equipo SWAT. Luego pidió hablar con su madre.

Alissa, que ingresó a una cárcel el martes, se enfrenta a 10 cargos de asesinato en primer grado. En Colorado esto conlleva una pena de cadena perpetua sin libertad condicional. Su primera comparecencia está prevista para este jueves.

Delirios

Su familia confesó a los investigadores que el joven, que cumplirá 22 años en abril, sufre algún tipo de enfermedad mental, según la agencia de noticias The Associated Press que habló con un funcionario bajo condición de anonimato. A veces les decía que había gente que lo perseguía.

Las autoridades lo describieron como una persona “propensa a la ira repentina”. En 2018 fue suspendido en el último año del bachillerato tras dejar ensangrentado a un compañero de clase. Lo tiró al suelo, se subió encima de él y le golpeó la cabeza varias veces, según una declaración jurada de la policía.

Alissa se quejó entonces de que el estudiante se había burlado de él y se había referido a él con “nombres racistas” semanas antes, según la declaración jurada.

Alissa fue suspendido por un delito menor de agresión y condenado a libertad condicional y servicio comunitario, según un informe de la policía de Arvada.

La policía investigó también, pero luego la retiró, otra queja por daño criminal que lo involucraba en 2018, dijo el detective David Snelling. Además, el FBI ya conocía su identidad porque estaba vinculado con la de otro individuo que estaba siendo investigado por la oficina, según las autoridades.

Su hermano, Ali Aliwi Alissa, de 34 años, dijo al medio The Daily Beast que su hermano tenía una enfermedad mental y que sufría de paranoia.

“Sufría mucho acoso en el bachillerato. Era un chico extrovertido pero después de ir al instituto y de que le acosaran mucho, empezó a volverse antisocial“, aseguró.

Vivía en Arvada, un suburbio de Denver. Nació en Siria en 1999, según los registros judiciales y Facebook (aunque más tarde su perfil fue retirado).

Uno de sus antiguos compañeros de la clase de lucha a la que iba en la preparatoria, Ángel Hernández, dijo que, una vez, Alissa se enfureció después de perder un partido y gritó que iba a matar a todos. El entrenador lo expulsó del equipo por el arrebato.

“Era uno de esos tipos con mecha corta”, dijo Hernández. “Una vez que se enfada, es como si algo se apoderara de él y no es él. En ese momento no hay quien lo pare”, agregó.

Fácil acceso a armas

El día que desató el tiroteo en el supermercado King Soopers, Alissa iba armado con un rifle semiautomático estilo militar y una pistola, según las autoridades.

El joven compró un arma el pasado 16 de marzo, seis días antes del ataque. Una pistola semiautomática Ruger AR-556, según una declaración jurada a la que tuvo acceso el periódico The New York Times. Pero ni las declaraciones de la policía ni los documentos de la acusación dejan claro si fue esta arma la que disparó el día del ataque.

Luego del tiroteo, su cuñada dijo a los investigadores que Alissa había estado jugando unos días antes con un arma que parecía una “ametralladora”, según una declaración jurada del arresto a la que tuvo acceso AP.

En 2018 la ciudad de Boulder, Colorado, prohibió la venta de armas de asalto así como la comercialización de cargadores de gran capacidad. Pero hace menos de dos semanas un juez la bloqueó en corte, alegando que no es legal restringir localmente la venta de estas armas, pues entraba en conflicto con la ley vigente en el estado.

Todavía se desconoce si el rifle semiautomático AR-556 fue comprado en la ciudad y si, por tanto, la restricción de compra habría evitado la masacre.

Amor por las artes marciales

De acuerdo con lo que aparecía en esta red social, según pudo constatar el medio citado, le gustaba la lucha y el kickboxing. De hecho, muchas de sus publicaciones eran sobre artes marciales. Y en una de estas, escrita en 2019, decía: #NecesitoUnaNovia (“#NeedAGirlfriend”).

 

“SE VA A HACER JUSTICIA”
Imágenes emitidas en directo por Youtube por un testigo a los pocos segundos del inicio del ataque muestran dos personas abatidas en el exterior del supermercado y una en la entrada, a la vez que suenan varios disparos desde el interior del edificio.

A los pocos minutos, llegan los primeros policías y de nuevo se escuchan disparos.

Las autoridades confirmaron después que uno de esos policías, que fue identificado como Eric Talley, de 51 años, murió en el ataque junto a las otras nueve personas.

Hasta tres helicópteros medicalizados aterrizaron cerca del King Soopers mientras las autoridades tomaban el control, pero no pudieron ser utilizados ya que las víctimas fallecieron en el lugar de los hechos y no hubo otros heridos.

“Prometo a las víctimas que se va a hacer justicia”, dijo en una rueda de prensa horas después el fiscal del distrito del condado de Boulder, Michael Dougherty.

SIN MOTIVO CONOCIDO
También informó de la detención del presunto atacante, que resultó herido durante el encuentro con la Policía y tuvo que recibir cuidados médicos.

Aunque Dougherty no aportó detalles personales sobre el presunto atacante, imágenes de televisión a lo largo de la tarde habían mostrado a dos policías escoltando a un detenido que iba esposado, en ropa interior y con la pierna ensangrentada.

El sospechoso cojeaba pero era capaz de andar por sus propios medios.

Ni el fiscal ni la jefa de la Policía de Boulder, Maris Herold, quisieron especular sobre los posibles motivos del ataque, ni tampoco establecieron relación alguna entre el atacante y el supermercado.

“TODO TIENE UN LÍMITE”
El demócrata Joe Neguse, que representa a Boulder en el Congreso, dijo en un comunicado que “todo tiene su límite” al abogar por reglas que restrinjan el acceso a las armas.

“Hace 21 años, cuando era un joven estudiante en el condado de Douglas, me uní a muchos habitantes de Colorado para llorar por las víctimas de la terrible masacre en Columbine High, a 10 minutos de mi escuela secundaria” recordó Neguse.

Lo cierto es que la zona ha vivido varios tiroteos masivos, como el de Columbine High, que con 13 muertos fue el mayor en un instituto en su momento; o el del cine en Aurora en 2012, que dejó 12 asesinados durante la emisión de una película de Batman.

RESURGEN LOS TIROTEOS UN AÑO DESPUÉS
Tras más de un año -que ha coincidido con el de la pandemia- sin grandes tiroteos en Estados Unidos, el de Boulder es el segundo en apenas seis días tras los ataques a locales de masajes asiáticos de la semana pasada en Atlanta, que dejaron ocho muertos.

El de Boulder dejó diez y se convirtió en el mayor tiroteo masivo en Estados Unidos desde agosto de 2019, cuando un hombre armado mató a 23 personas en un Walmart en El Paso (Texas). EFE