Kevin Durant firmó el mejor partido de la historia de los Playoffs de la NBA. Una auténtica barbaridad, tanto en desarrollo como en resultado. Sus números lo dicen todo: 49 puntos, 17 rebotes, 10 asistencias, 3 robos y 2 tapones. Todo esto en 48 minutos sobre el parqué. Dicho de otro modo, KD jugó todo el partido, desde el salto inicial al bocinazo final. Y, para quien no lo recuerda, viniendo de una lesión de rotura del tendón de Aquiles que le tuvo parado todo el año pasado.

Además, la gesta de Kevin Durant sirvió para romper la igualdad en la serie de semifinales de la Conferencia Este entre sus Brooklyn Nets y los Milwaukee Bucks (3-2). Una eliminatoria en la que Kyrie Irving no jugará después de haberse lesionado en el encuentro anterior y con James Harden volviendo paulatinamente a la cancha en el próximo partido ante la baja del base.