Josh Taylor, gran dominador del peso superligero (del que se supone que saldrá), y Tyson Fury, estrella de los pesos pesados, han sido señalados por tener relación con el crimen organizado. Dos figuras del deporte británico que están ahora entredicho. En concreto, se les ha vinculado con el Clan Kinahan, organización por la que los Estados Unidos da cinco millones de euros de recompensa a quien logre su desarticulación.

Los Kinahan están relacionados con el tráfico de drogas, asesinatos, y lavado de dinero. Entre sus muchas vinculaciones, existiría relación con los dos púgiles británicos y la sospecha de lavar dinero a través de esas figuras. Y si se prueba, pueden existir sanciones. «Si negocias estás vinculado en una red criminal», ha asegurado Drew Harris, miembro de la policía irlandesa.

En concreto, Daniel Kinahan, uno de los cerebros de la organización, es un conocido promotor dublinés de combates, además de ser cofundador de MTK Global Agency, que representa a grandes nombres como Fury. En teoría, el gángster irlandés se desvinculó en 2017, pero existen imágenes que pueden contradecirlo. Como el agradecimiento de Fury a Kinahan por buscar un combate de alto standing ante Joshua. Y una posterior foto juntos. Por otro lado, Taylor tampoco ha ocultado su vinculación con Kinahan. «Es un gran consejero», comentó el también representado por MTK Global.

Y desde las propias organizaciones del boxeo se han mostrado simpatías con Kinahan. «Mejora la vida de los boxeadores en una forma especial», dijo Mauricio Sulaiman, presidente del World Boxing Council.

Pese a que Kinahan se defienda afirmando que «esto es una campaña contra mi», desde medios británicos se mantiene que existe vinculación continua entre el clan y el deporte.