“La vacuna (COVID-19) puede ofrecerse a una mujer que amamanta y que es parte de un grupo recomendado para la vacunación (por ejemplo, trabajadoras de la salud); actualmente no se recomienda suspender la lactancia después de la vacunación” (WHO/OMS 2021/01/25).

Los tipos de vacuna contra la COVID-19 desarrollados son, entre otros :

• Vacunas de ácido ribonucleico mensajero (ARNm): Comirnaty de Pfizer-BioNTech, vacuna de Moderna & NIH y vacuna de Cure Vac. Contienen ARNm del coronavirus n-19 que induce a las células musculares del lugar de la inyección a fabricar una de las proteínas de la superficie del coronavirus n-19 haciendo que nuestro sistema inmune produzca anticuerpos contra el virus de la COVID-19.
• Vacunas de vectores virales: Vaxzevria de Oxford Uni-AstraZeneca (Covishield en la India), Sputnik V de Gamaleya, vacuna de Cansino y vacuna Janssen de Johnson & Johnson. Contienen un adenovirus no patógeno para el ser humano modificado con material genético del coronavirus 2019-nCoV que hace que, como en las vacunas de ARNm, nuestro sistema inmune reaccione.
• Vacunas de virus inactivado: CoronaVac de Sinovac, Covaxin (BBV152 de Bharat Biotech) y vacunas de Sinopharm. Contienen virus muertos, sin capacidad de reproducción ni infección, que logran que nuestro sistema inmune reaccione y produzca anticuerpos contra el virus de la COVID-19.

Las madres lactantes han estado excluidas de todos los ensayos realizados precomercialización.

No hubo diferencias significativas entre madres lactantes y mujeres no lactantes en cuanto a los efectos secundarios y a la tasa de anticuerpos generados tras la vacuna de COVID-19.

Los lactantes de madres vacunadas no presentaron ningún problema atribuible a la vacunación.

Como era de esperar, al igual que tras la vacunación contra otros virus, en la leche de madres lactantes vacunadas contra la COVID-19 se excretan anticuerpos (IgA e IgG sobre todo) generados por la vacuna, lo que protegería de la COVID-19 al lactante.

Es altamente improbable que los componentes de las vacunas contra la COVID-19 puedan excretarse en leche materna y, en cualquier caso, serían digeridos en el intestino del lactante.

Parece razonable pensar que si la enfermedad (COVID-19) es compatible con la lactancia, más lo será su vacuna, que ni siquiera contiene el virus vivo.

Ninguna de las vacunas desarrolladas hasta ahora contra la COVID-19 utiliza virus vivos atenuados, no puede provocar la COVID-19 en la persona vacunada ni alterar su material genético.

Salvo tres vacunas de virus vivos atenuados (viruela, fiebre amarilla y poliomielitis oral Sabin) que pueden ocasionar problemas en los lactantes, todas las demás vacunas pueden administrarse a las madres lactantes sin problemas.

Las madres lactantes, al ser personas jóvenes y generalmente sanas, no constituyen, por ser, un grupo de riesgo para la COVID-19 y, por lo tanto, no tienen indicación específica para vacunarse.

Pero si pertenecen a un grupo de riesgo, como ser personal sanitario o padecer alguna de las enfermedades crónicas de riesgo para la COVID-19 diversas instituciones sanitarias, sociedades médicas y consensos de expertos creen indicada la vacunación.

La vacuna contra la COVID-19 no debe impedir el iniciar la lactancia ni obliga a interrumpirla.

A partir de finales de 2020, los fabricantes AstraZeneca, Moderna y Pfizer retiraron de sus prospectos la recomendación de no administrar la vacuna a las madres lactantes.

Tras la vacunación de COVID-19 pueden aparecer ganglios axilares palpables del mismo lado de la inyección de la vacuna, al igual que ocurre con otras vacunaciones. Basta un seguimiento clínico de los mismos, evitando costosas, molestas e innecesarias exploraciones complementarias tendentes a descartar una presunta malignidad a nivel de la mama. Se trata de un efecto secundario transitorio que habitualmente no compromete la continuidad de la lactancia.