Vladimir Putin no pierde oportunidad de atacar a Estados Unidos y este miércoles acusó a Washington de haber participado en el incidente con el destructor británico en aguas de Crimea. “Fue una provocación compleja llevada a cabo no solo por los británicos, sino también por los estadounidenses“, sostuvo el presidente ruso en un evento en el que responde a preguntas de los ciudadanos, y que se celebra anualmente.

La cronología de los hechos fue la siguiente: el destructor HMS Defender se adentró en aguas de Crimea, y según el Kremlin las fuerzas rusas dispararon contra él. Este hecho fue negado por el Gobierno británico, y de hecho Londres aseguró que sus maniobras en la zona se habían dado “de acuerdo al derecho internacional”.

“Era evidente que el destructor entró en el territorio ruso con fines militares, intentando descubrir con la ayuda del avión espía las acciones de las fuerzas rusas”, expresó Putin durante su comparecencia. Según la versión rusa, un caza Su-24 realizó un bombardeo de advertencia contra el buque. Sin embargo, Londres aseguró que el destructor estaba cumpliendo con una travesía pacífica.

“Actitud hostil de Ucrania”

También tuvo tiempo el presidente ruso para referirse a la situación con Ucrania, cuya actitud calificó de “hostil” y reiteró que los rusos y los ucranianos son “un mismo pueblo”, haciendo evidentes sus intenciones de anexionar el país, como ya ha hecho con Crimea. En todo caso, Kiev cuenta con el apoyo tanto de la UE como de Estados Unidos.

En este sentido, durante su intervención, ha cuestionado el proyecto de ley presentado en el Parlamento por el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en el que se declara a la ciudadanía rusa como un pueblo no autóctono de Ucrania.

“Esto es totalmente incomprensible”, ha censurado, antes de especificar que “los rusos vivieron desde tiempos inmemoriales en ese territorio y ahora los declaran no autóctonos”. Así, ha advertido de que esta decisión “llevará a la reducción de los rusos étnicos” en Ucrania. “Esto es comparable con los efectos de una arma de exterminio masivo, es algo muy grave”, ha aseverado.

Las relaciones entre Moscú y Kiev se han deteriorado desde 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea antes de que la población decidiera su incorporación en un referéndum. Mientras, la región de Donbás vive desde hace años un conflicto armado que enfrenta a las tropas ucranianas y a los separatistas prorrusos.

Los Acuerdos de Minsk, suscritos en septiembre de 2014 y en febrero de 2015, sentaron las bases para una solución política al conflicto en el este de Ucrania, pero no han derivado hasta ahora en el cese de la violencia. Las hostilidades han dejado hasta la fecha unos 13.000 muertos, según estimaciones de Naciones Unidas.