Salvador Ramos, el sospechoso de matar a 19 niños y dos maestras en un tiroteo en Uvalde, Texas, obtuvo un trabajo en Wendy’s para ahorrar $4,000 dólares para comprar las armas que utilizó en la masacre.

Una excompañera de labores de Ramos lo describió como rudo, raro y desaliñado por lo que ella prefería mantenerse lejos de él ya que no se sentía segura.

El no apestaba, pero era descuidado. Algo andaba mal con él. Yo no me sentía segura alrededor de él, así que siempre mantenía mi distancia a pesar de que trabajábamos las mismas horas”, detalló Grace Cruz.

La chica laboró con Ramos en un establecimiento de la cadena ubicado a solo minutos de Robb Elementary School, la escuela donde el sospechoso la emprendió a tiros este martes.

Según Cruz, Ramos abiertamente expresó que pidió trabajo en el lugar para comprar armas y municiones.

El joven renunció súbitamente al establecimiento semanas antes del tiroteo. “Me imagino que una vez guardó suficiente dinero, renunció y no se presentó más”, agregó la fuente.

Cruz añadió que en varias ocasiones a Ramos casi lo despiden por su comportamiento rudo.

El abuelo del muchacho indicó públicamente que no tenía idea que había comprado legalmente dos armas el día de su cumpleaños o cerca de su día.

Adriana Reyes asegura que su hijo no era un chico violento y negó haber tenido una relación “tóxica” con él como se ha manejado en diferentes medios de comunicación.

 

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