El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en Estados Unidos, pero los médicos han tenido acceso a una herramienta de detección durante casi una década que lo puede detectar para el tratamiento temprano

Lamentablemente, muchos estadounidenses no se han enterado de ninguno de estos hechos, según una nueva encuesta de la Asociación Americana del Pulmón (American Lung Association, ALA).

Apenas un 29 por ciento de los estadounidenses saben que el cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer, y casi un 70 por ciento no eran conscientes de que hay disponible una TC de baja dosis para la detección temprana de la enfermedad, encontró la encuesta.

«El motivo de que sea la principal causa de muerte es, con gran diferencia, que en general se diagnostica cuando está más avanzado en lugar de en las etapas tempranas, porque lamentablemente el cáncer de pulmón no provoca síntomas en la etapa inicial», aseguró. «Si no se hace la prueba, no aprovecha la oportunidad de encontrar el cáncer en una etapa temprana, cuando se puede extirpar y potencialmente curar».

Hoy es el día mundial del cáncer de pulmón, y la asociación pulmonar publicó la encuesta para ayudar a propagar la información de que no solo hay una prueba de detección del cáncer de pulmón disponible, sino que es gratuita para millones de personas que podrían estar en riesgo.

Ya en 2013, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. recomendó las TC de dosis baja para la detección del cáncer de pulmón. Bajo la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act), también conocida como Obamacare, las aseguradoras deben cubrir las pruebas de detección recomendadas por el grupo de trabajo. Y el año pasado, amplió las directrices de elegibilidad para las pruebas de detección.

Alrededor de 14.2 millones de estadounidenses califican como personas con un riesgo alto de cáncer de pulmón, porque tienen entre 50 y 80 años y un historial de tabaquismo de 20 paquetes-años, un número que se determina al multiplicar los años que una persona ha fumado por el número de cigarrillos por día.

Pero la ALA calcula que apenas alrededor de un 5 por ciento de las personas elegibles se han sometido a pruebas de detección del cáncer de pulmón.

Esto podría deberse a que la mayoría no son conscientes de su riesgo.

Apenas alrededor de un 40 por ciento de los adultos están preocupados sobre la posibilidad de desarrollar un cáncer de pulmón, encontró la encuesta, y casi 3 de cada 4 no han hablado con el médico sobre el riesgo.

Un problema es que la prueba de detección del cáncer de pulmón todavía es relativamente nueva, señaló el Dr. Arif Kamal, director de pacientes de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

La mayoría de las personas no están enteradas, y es probable que la mayoría de los médicos no conozcan la directriz actualizada de 2021 que amplió la elegibilidad.

Muchas personas también se muestran renuentes a hablar sobre el cáncer de pulmón, porque quizá sientan culpa o vergüenza de que sus propias acciones las hayan puesto en riesgo.

«Sospechamos que la mayoría de los estadounidenses en realidad conocen a una persona que ha tenido un cáncer de pulmón, o a un familiar afectado», dijo Kamal. «Pero ha habido un estigma bastante significativo que con frecuencia se ha asociado con factores de riesgo evitable, como el tabaquismo, que conlleva. Y debido al estigma social asociado, pienso que las personas se muestran un poco renuentes a hablar de ello».

«No es un tema que el paciente saque, porque no quiere que le den un sermón sobre el hecho de que todavía fuma».

«Sabemos que es una adicción dificilísima de superar, y no culpamos a las personas por ser adictas». «Pienso que la mayoría de las personas sienten que es algo que se han buscado ellas mismas, porque no pudieron abandonar el hábito, y tener esta actitud es muy malo. Se parece de algunas formas al estigma por el que los individuos que quizá pesan más de lo que deben no quieren hablar sobre la obesidad».

Además, los médicos se muestran renuentes a sacar el tema, porque hace que los pacientes se muestren defensivos y se inquieten.

«Se puede convertir en una conversación difícil, mientras que algo como, por ejemplo, las pruebas de detección del cáncer colorrectal o del cáncer de próstata no se vinculan de forma íntima con una conducta percibida negativamente, como fumar».

Pero tener esta conversación vale la pena, porque el cáncer de pulmón es más tratable que nunca, enfatizaron Rizzo y Kamal.

En los últimos 30 años, la tasa de supervivencia al cáncer de pulmón ha aumentado en más de un 30 por ciento, pero apenas 1 de cada 4 encuestados lo sabían, según la ALA.

Parte de esta mejora se debe a las iniciativas de detección, que dan a los médicos la oportunidad de extirpar unos tumores más pequeños mediante una cirugía, y potencialmente curar el cáncer.

Como si esto fuera poco la inmunoterapia ha superado a la quimioterapia como tratamiento de primera línea para el cáncer de pulmón.

La inmunoterapia «activa al sistema inmunitario del propio cuerpo para que ataque al cáncer», señalo Kamal. «En el cuerpo, el cáncer en esencia usa un camuflaje que lo oculta del sistema inmunitario del propio cuerpo. Los agentes más recientes que han salido en los últimos cinco años tienen el propósito de eliminar este camuflaje, para que el sistema inmunitario pueda atacar».

Este tipo de terapia es mucho menos agresiva con el cuerpo. «La mayoría de las personas pueden seguir yendo al trabajo. No tienen unas náuseas significativas. Y desde luego no pierden el pelo», apuntó Kamal.

Hay más opciones de lo que la gente quizá piense, comentó.

«Pienso que a las personas les preocupa que si encuentran algo en una TC, tendrán que recibir quimioterapia», dijo Kamal. «Y esa afirmación no es cierta para un 90 por ciento de las personas. Si encontramos algo en el escáner, hay muchas cosas que las personas pueden recibir que no implican a la quimioterapia».