Los gobiernos de Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Canadá, en conjunto con la Comisión de Europa, anunciaron que retiraban a ciertos bancos rusos del sistema SWIFT, con lo que los desconectarían del sistema financiero internacional.

“La guerra de Rusia representa un asalto a las normas y leyes internacionales fundamentales que han prevalecido desde la Segunda Guerra Mundial, que nos comprometemos a defender. Nosotros pediremos cuentas a Rusia y nos aseguraremos colectivamente de que esta guerra sea un fracaso estratégico para Putin”, indicaron los países en un comunicado en conjunto.

Unas horas antes, fuentes dijeron que el gobierno de Joe Biden apoyaba impactar a Rusia a través de SWIFT si había consenso entre los aliados europeos.

¿QUÉ ES SWIFT Y POR QUÉ IMPORTA?

SWIFT es un consorcio con sede en Bélgica empleado por bancos y otras instituciones financieras y que sirve como una línea de comunicaciones clave para el comercio en todo el mundo.

El año pasado, el sistema SWIFT envió un promedio de 42 millones de mensajes diarios para realizar pagos. Su nombre es el acrónimo de Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunications (Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales), y alrededor de la mitad de los pagos de alto valor transfronterizos pasan por esta plataforma.

Ucrania ha tratado de dejar a Rusia fuera del sistema, pero varios líderes europeos prefieren esperar porque un veto podría dificultar el comercio internacional y perjudicar a sus economías.

“Varios países dudan ya que tiene graves consecuencias para ellos”, señaló el primer ministro de Holanda, Mark Rutte, quien cree que esta medida debería ser el último recurso.

Tropas rusas continúan invadiendo mientras que muchos ucranianos tratan de abandonar su país

¿POR QUÉ NO SE HABÍA TOMADO LA ANTES?

El problema es que impedir la participación de Rusia podría no aislarla de la economía global de una forma tan limpia como creen quienes defienden la medida. Además, podría traducirse en un crecimiento internacional más lento. Y los sistemas de mensajería rivales podrían ganar usuarios de forma que se erosione el poder del dólar estadounidense. Esto ha hecho que el SWIFT se quede en la recámara de las sanciones.

“Es es una plataforma de comunicación, no un sistema de pagos financieros”, dijo Adam Smith, un abogado que trabajó en el gobierno del expresidente estadounidense Barack Obama.

“Si eliminas a Rusia del SWIFT, la estás sacando de una arteria clave para las financias, pero puede emplear herramientas previas al SWIFT como el teléfono, el télex o el correo electrónico para ejecutar las transacciones entre bancos”.

El otro riesgo es que los países puedan migrar sus instituciones a otras plataformas, como un sistema desarrollado por China. Esto incrementaría la fricción en el comercio global, perjudicando el crecimiento, y complicaría el control de las finanzas de los grupos terroristas.

“Al politizar el SWIFT se incentiva a otros a desarrollar alternativas”, dijo Brian O’Toole, miembro del Atlantic Council y exfuncionario del Tesoro. “SWIFT es también un socio importante en los esfuerzos estadounidenses y europeos en la lucha contra el terrorismo. Comparte datos con el Tesoro de Estados Unidos relacionados con la lucha antiterrorista que han demostrado ser de gran valía”.

Según los expertos, Rusia se ha preparado ya para encontrar formas de eludir las sanciones, incluyendo las impuestas esta semana.

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