Desde esta semana, en Nueva York serán considerados como potenciales delitos de extorsión o coerción las amenazas de reportar ante las autoridades el estatus migratorio de otra persona.

Se da luego que el sábado, la gobernadora demócrata Kathy Hochul firmase una ley con la que quiere “proteger a los inmigrantes indocumentados”. De este modo, la medida reclasifica legalmente las amenazas, consideradas hasta antes de esta normativa como un crimen solo en casos de tráfico sexual o laboral.

De este modo, los fiscales de Nueva York podrán perseguir a quien intente extorsionar a otra persona amenazándola con buscar un proceso de deportación en su contra, algo que, según la nota de la administración estatal, ocurre en estados como California, Colorado, Maryland o Virginia.

Hochul añadió que pretende hacer el estado “más seguro contra amenazas e intimidaciones viles”, y destacó el “duro trabajo y determinación de generaciones de inmigrantes”, al tiempo que se comprometió a ayudarles.

La legislación fue aprobada por la Asamblea y el Senado estatales este verano, antes de que Hochul tomara posesión. Sus impulsoras, la senadora Anna Kaplan y la asambleístaMichaelle Solanges, aplaudieron que el estado actualice sus normas para proteger mejor a sus residentes indocumentados.

Esta ley está basada en una legislación modelo que ha sido recomendada por el Instituto de Liderazgo Público bajo el título de “Ley para prevenir la extorsión de inmigrantes”.

“Para un inmigrante indocumentado que huyó del peligro en su país de origen, ser reportado al ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) puede ser una sentencia de muerte, pero tristemente demasiada gente está dispuesta a aprovecharse de nuestros vecinos más vulnerables”, dijo Kaplan.

“Las amenazas arbitrarias de deportación son extremadamente perjudiciales para los neoyorquinos que intentan alimentar a sus familias y dar a sus hijos una vida mejor, y estamos con ellos hoy y siempre”, agregó Solanges.