El pasado mes de abril la NBA sufría una sacudida de grandes dimensiones que dejaba temblando las oficinas de la liga. Un rumor recorría la liga de costa a costa, aseguraban que LeBron James usó el All Star para comenzar a reclutar a Stephen Curry para vestir la camiseta de los Lakers.

“El fin de semana del All Star Game se convirtió en el lugar central de los jugadores para reclutar a otros. Steph puede cerrar una extensión de contrato este verano, pero LeBron comenzó a reclutarlo en el partido de las estrellas”, aseguró el periodista sobre la posibilidad de ver a Curry en la franquicia angelina junto al alero y Anthony Davis en un equipo que cambiaría el paradigma de la NBA.

Un rumor que hizo reaccionar a unos Golden State Warriors dispuestos a todo con tal de retener al jugador que cambió la historia de la franquicia. Los Warriors pueden ofrecer este verano al jugador una extensión de su contrato a partir de 2022 por cuatro temporadas y 216 millones de dólares. Un montante que se traduce en 54 millones por temporada, lo que volvería a convertir a Curry en el jugador mejor pagado de la NBA.

Curry podría decir que no a esa extensión y eso no significaría su adiós a los Warriors. Si finaliza su contrato y se convierte en agente libre la franquicia de San Francisco podría ofrecerle en 2022 un contrato máximo por cinco temporadas (terminaría con 39 años) y 279 millones de dólares (55,8 millones por año).

Ofertas que los Warriors esperan que sea suficiente para convencer al base y así lo expresó Bob Myers, mánager general de la franquicia californiana: “No veo razón para no ser optimistas”, aseguró el directivo, que confía en que Curry firme la extensión de su contrato este mismo verano.

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