Después del año más atípico en la historia reciente de la humanidad, atravesado por la pandemia del COVID-19, las consecuencias se notan a todo nivel. Desde la salud, hasta la economía, pasando por la educación de los niños.

En el sur de la Florida, como en la mayor parte del mundo, los menores vivieron una enorme incertidumbre oscilando entre clases presenciales y virtuales, con las reglas cambiando cada vez que se rompía la burbuja.

Como consecuencia, los resultados de los exámenes estandarizados que los estudiantes rinden en las escuelas públicas de la Florida han demostrado que en Miami-Dade, el 43% de los niños entre el prescolar y tercer grado están por debajo del nivel esperado en lectura y el 54%o demostró un retraso en matemática.

En el vecino condado de Broward, los exámenes demostraron que la mayor parte de los niños en segundo y quinto grado tienen retrasos en lectura. El 17% de los niños de segundo grado presentó un nivel de lectura de dos cursos por debajo de su edad, mientras que el 28% de los alumnos de quinto grado tienen un retraso en su nivel de lectura de dos o más grados. En este mismo distrito escolar, los alumnos de primer grado presentaron un nivel de matemáticas dos grados por debajo de lo esperable para su edad, mientras que los de cuarto y quinto grado tienen un retraso de dos niveles o más en matemáticas.

Pero los problemas no son solo académicos. Según declaraciones del ex superintendente de escuelas de Broward, Robert Runcie, cerca de 65 mil estudiantes en el sur de la Florida están presentando problemas sociales y emocionales.

El distrito escolar de Miami-Dade es el más grande de la Florida, y el cuarto más grande del país, con más de 245 mil estudiantes en las escuelas públicas. Por su parte, Broward tiene 204 mil estudiantes en su sistema público.

Para contrarrestar esta realidad, los distritos escolares de Miami-Dade y Broward están tomando medidas proactivas que incluyen la contratación de más maestros, tutores y consejeros de salud mental, además de promover que los padres se involucren más en el proceso educativo, y realizar alianzas para que los menores tengan acceso a buenos programas para las horas después de clases.

En Miami-Dade se recibieron cerca de 823 millones de dólares del plan federal de rescate aprobado por el congreso, que se destinarán en su totalidad para apoyar a los niños tratando de compensar las pérdidas del año anterior. Broward recibió cerca de 257 millonespara el mismo propósito.

Miami-Dade ha contratado 400 nuevos maestros para el año escolar que comenzará a finales de agosto, Broward tiene 462 nuevas posiciones de enseñanza, aunque muchos de ellos a medio tiempo.

La idea es que muchos de estos nuevos maestros estén a cargo de programas de apoyo, donde se les enseñe a los jóvenes métodos de estudio, o se concentren en lectura o matemática, sin la necesidad de llevar adelante una clase completa, como los maestros tradicionales. Su rol es más de entrenadores en temas específicos que educadores en el concepto clásico.

El otro tema importante será la salud mental de los estudiantes. Con nuevos coordinadores de salud mental, se espera que los menores encuentren en la escuela el apoyo emocional necesario para procesar los miedos y dudas que les puede generar volver a un sistema de escuela presencial tradicional.