Un doblete del veterano delantero Juan Fernando Caicedo —la gran figura de la serie— le dio el título a una escuadra tolimense que llegaba a Bogotá en medio de críticas luego de lo que fue el juego de ida, en donde no habían podido vencer a un conjunto azul (1-1) que jugó con diez hombres durante casi todo el segundo tiempo.

Los dirigidos por Hernán Torres, para conquistar el título, dejaron también en el camino a Deportivo Cali y Equidad en la fase final del campeonato.

Un planteamiento ambicioso
La gran virtud del Tolima en suelo bogotano, fue salir a jugar con valentía ante un adversario difícil y que se venía haciendo muy fuerte en defensa.

El equipo pijao comenzó el compromiso con una intensa presión sobre los bogotanos, que se vieron asfixiados en esos primeros minutos.

Sin embargo, quien pegó primero fue Millonarios, que a los 23 logró el 1-0 gracias a un sorpresivo gol del volante Daniel Ruíz, quien lanzó un centro de zurda que se terminó colando de manera espectacular en el fondo de la portería de Álvaro Montero.

La ventaja momentánea le dio un respiro a los embajadores, que con ese resultado se estaban consagrando campeones.

Sin embargo, Tolima nunca renunció a su agresividad en la búsqueda de la pelota, y eso iba a tener sus frutos en la parte complementaria.

Caicedo, el hombre de la final
En el segundo tiempo, la escuadra vinotinto logró darle la vuelta al marcador con dos muy buenos goles de José Fernando Caicedo, quien jugó uno de los mejores partidos de su carrera.

Siempre insistente y optimista, el goleador de 31 años empató el juego con un certero cabezazo a los 61 minutos luego de una desatención en el sistema defensivo de los bogotanos.

Ese gol hizo que Millos perdiera el orden y empezara a ser impreciso en la entrega de la pelota, algo que le terminaría pasando factura.

A los 69, precisamente, los locales no pudieron sacar el balón limpio desde el fondo ante la presión del Tolima, que recuperó el balón en campo rival para entregárselo al inmenso Caicedo, quien fusiló al arquero Vargas para poner el 2-1.

Aturdido, Millonarios adelantó todas sus líneas para ir en busca del empate, pero le faltó claridad.

En los segundos finales del juego se dio una jugada polémica, cuando el VAR no sancionó como penal una mano en el área del Tolima.

Sin embargo, esto no le quita peso al gran partido que jugaron los de Ibagué, que nuevamente hicieron historia al dar la vuelta olímpica en otro de los estadios más emblemáticos de nuestro fútbol.