Estados Unidos y, en especial, su costa oeste, se enfrenta esta semana a una ola de calor sin precedentes, cuyas altas temperaturas, que podrían acercarse a los 50 grados, han puesto en alerta a más de 50 millones de ciudadanos en el país.

El Servicio Meteorológico Nacional estadounidense ha insistido en que “se está produciendo una ola de calor prolongada y sin precedentes en todo el oeste”, e insistió en que se esperan “temperaturas por encima de lo normal tendiendo a altas extremas”, al menos durante el fin de semana, según recogen medios estadounidenses.

Aunque los picos de temperatura dependerán de la zona, según el servicio meteorológico la tendencia está muy por encima de lo normal, incluso extremadamente altas. Esta ola de calor inusual, se extiende sobre gran parte del tercio occidental del mapa de Estados Unidos, de forma que se verán especialmente afectados los estados desde Wyoming hasta California, y de norte a sur desde Idaho hasta Arizona.

Las temperaturas promedio, según alertan desde el servicio de meteorología, están superando ampliamente la norma estacional, de forma que los estados más áridos ubicados en el desierto de Arizona y Nevada tienen más probabilidades de alcanzar récords.

En el caso, por ejemplo, de la ciudad de Phoenix, en Arizona, la ola de calor provocó el ascenso de las temperaturas a los 115 grados Fahrenheit (46,11 ºC), el lunes, pero los meteorólogos alertan de que a lo largo del fin de semana podrían superar esa cifra.

Por su parte, en Las Vegas, en la vecina Nevada, la ola de calor es la más prolongada y más extrema desde el verano de 2013, según los medios locales, y la ciudad para el miércoles podría acercarse a su récord de temperatura de hace décadas, de 47ºC, en el año 1940.