Ecastigo para los Packers llegó. La polémica causada por el positivo a COVID-19 de Aaron Rodgers tuvo como consecuencia una multa económica para el equipo, para el quarterback y Allen Lazard al violar los protocolos de salud de la NFL.

Según información de Rob Demosvky y Adam Schefter la liga y la Asociación de Jugadores decidieron multarlos con un total de $300,000 dólares al equipo y $14,650 a ambos jugadores por no respetar el reglamento establecido por la liga debido a la pandemia.

La polémica llegó cuando se reveló que Rodgers no estaba vacunado y que no había cumplido con ciertas normas como no usar cubrebocas en las instalaciones del equipo, en el campo y en las entrevistas con los medios. Además de asistir a una fiesta junto a varios jugadores del equipo.

Las acusaciones crecieron y es que se había mencionado que Rodgers estaba vacunado, pero días más tarde de haber dado positivo se reveló que no había recibido la vacuna. Rodgers habló en The Pat McAfee Show, donde aceptó que no se iba a vacunar por ser alérgico a una de las sustancias de las vacunas Pfizer y Moderna, mientras que no quería la J&J debido a que cree que puede causar trombosis.

La presión de varios dueños sobre la liga creció debido a que ellos habían cumplido con todos los protocolos y que Rodgers se los había saltado, además de mentir sobre su estatus de vacunación.

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