Los reguladores estadounidenses limitaron estrictamente quién puede recibir la vacuna COVID-19 de Johnson & Johnson debido a un riesgo raro pero grave de que produzca coágulos de sangre.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) dijo que esa dosis solo debe administrarse a adultos que no pueden recibir una vacuna diferente o que solicitan específicamente la de J&J.

Durante meses, las autoridades estadounidenses han recomendado que quienes empiezan su protocolo de vacunación contra el COVID-19 usen las dosis de Pfizer o Moderna.

Los funcionarios de la FDA dijeron en un comunicado que decidieron restringir la vacuna de J&J después de analizar de nuevo los datos sobre el riesgo de coágulos de sangre que amenazan la vida dentro de las dos semanas posteriores a que se recibió la vacuna.

Esta decisión es la última restricción que afecta a la vacuna de una dosis de J&J, que durante mucho tiempo ha sido eclipsada por las dos inyecciones más efectivas de Pfizer y Moderna.

En diciembre, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomendaron priorizar las vacunas de Moderna y Pfizer sobre las de J&J debido a sus problemas de seguridad.

Anteriormente, funcionarios de EEUU habían tratado las tres vacunas de manera similar porque se había demostrado que cada una ofrecía una fuerte protección.

Pero los estudios de seguimiento han mostrado sistemáticamente una menor eficacia de la vacuna de J&J. Y aunque los coágulos de sangre que se ven con esta vacuna son raros, las autoridades dicen que todavía ocurren.

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