Emma Coronel, la esposa del narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán, se declaró  culpable de tres delitos relacionados con el narcotráfico en un juzgado del distrito de Washington tras un acuerdo con la Justicia de Estados Unidos.

Coronel, cuyo caso fue desclasificado este jueves por la noche por orden judicial, está acusada de dos cargos de conspiración, uno para distribuir narcóticos en EE UU y otro para blanquear dinero, y un tercer delito por realizar operaciones con propiedades de un narcotraficante extranjero importante.

La esposa del exlíder del cártel de Sinaloa, de 31 años y doble nacionalidad mexicana y estadounidense, respondió escuetamente al juez Rudolph Contreras, que aceptó su declaración, en una vista por teléfono en la que también dijo haber colaborado en las actividades y la huida de prisión de su marido en Méxicoen 2015.

Emma Coronel está también en la cárcel desde febrero y sin la opción de poder salir gracias a una fianza. Su detención se produjo en el aeropuerto internacional de Dulles, en Estados Unidos.

Por los cargos que se le imputan se enfrentaría a una condena que oscila entre los 10 años de cárcel y la cadena perpetua. Su cooperación en el caso proporcionando información podría rebajarle la pena y tan solo acusarle de una mínima participación.

Su marido se encuentra en la prisión de Supermax, en Colorado, con una condena de cadena perpetua impuesta tras las investigaciones realizadas y el juicio celebrado en 2019.

Sin embargo, no es el único miembro de su familia que se ha dedicado al narcotráfico. El padre de Emma Coronel también era conocido por el tráfico de drogas. El informe emitido por los agentes federales aseguran que “creció con un profundo conocimiento de la industria y sabe de las operaciones de tráfico de drogas del cartel de Sinaloa”.

Por ello, pese a que no es habitual que la mujer de un narcotraficante se vea envuelta en problemas judiciales, en este caso quisieron ir más allá e investigar su posible vinculación que tras este juicio ha sido ratificada.