La confianza de los consumidores estadounidenses mejoró notablemente en junio, hasta alcanzar su nivel más alto desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020, como reflejo de la recuperación de la economía, según el índice del Conference Board.

El índice se situó en 127,3 puntos, frente a los 120 de mayo (revisados al alza), por encima de las expectativas de los analistas de 120 puntos.

El componente que mide la percepción de los consumidores sobre las condiciones actuales ganó 9 puntos hasta los 157,7, mientras que el que mide las expectativas en los próximos seis meses subió hasta los 107 puntos (+6 puntos), según un comunicado.

Una clienta durante compras en un supermercado Walmert en Los Ángeles, en noviembre de 2013 (Foto: REUTERS/Kevork Djansezian)

“La evaluación de las condiciones actuales por parte de los consumidores volvió a mejorar, lo que sugiere que el crecimiento económico se fortaleció aún más en el segundo trimestre”, dijo Lynn Franco, directora senior de indicadores económicos del Conference Board, citada en el comunicado.

A pesar del aumento de los precios en los últimos meses, los hogares parecen despreocupados por los riesgos de una inflación galopante.

El viernes, la Universidad de Michigan había publicado su propia encuesta sobre la confianza de los consumidores en junio, que también mostraba un mayor optimismo.

Viviendas, en índices negativos

Una casa marcada como vendida, en Golden, Colorado (Foto: REUTERS/Rick Wilking)

Mientras tanto, el precio medio de la vivienda en EEUU creció en abril al ritmo anual más alto de los últimos 15 años, en medio de la escasez de viviendas y los bajos tipos de interés, según el indicador específico divulgado este martes.

El índice S&P CoreLogic Case-Shiller National Home Price Index, que mide el precio medio de las viviendas en las principales áreas metropolitanas de EEUU, creció a un ritmo anual del 14,6% en abril, por encima del 13,3% registrado en marzo.

En las 20 ciudades analizadas se registraron aumentos anuales respecto al mes anterior, con Phoenix (Arizona), Seattle (Washington) y San Diego (California) a la cabeza con incrementos de más del 20%.

Este auge, de acuerdo con los expertos, responde a los bajos tipos de interés que impulsan la demanda y la continuada escasez de viviendas en venta, que permiten a los vendedores aumentar el precio.

Los datos apuntan, asimismo, a una mayor demanda de viviendas residenciales fuera de los centros urbanos.