Un año tras ser hospitalizados con la COVID-19, más de un 12 por ciento de los pacientes habían sido diagnosticados con una inflamación cardiaca, según un nuevo estudio sobre los efectos a largo plazo del virus

En un estudio, unos investigadores  dieron seguimiento a 159 pacientes hospitalizados por COVID-19 entre mayo de 2020 y marzo de 2021. Un año más tarde, muchos pacientes seguían con afecciones de salud continuas.

Además de la inflamación del corazón (miocarditis), la inflamación por todo el cuerpo y el daño en otros órganos, entre ellos los riñones, fueron comunes, según el equipo de la Universidad de Glasgow y NHS Greater Glasgow y Clyde.

“COVID-19 es una enfermedad multisistémica, y nuestro estudio muestra que la lesión del corazón, los pulmones y los riñones se puede observar tras la hospitalización inicial en los escáneres y las pruebas de sangre”, señaló el investigador principal, Colin Berry, profesor de cardiología e imágenes de la Universidad de Glasgow.

Estos resultados se suman a los nuevos conocimiento sobre los síndromes posteriores a COVID y podría ser una de las evidencias objetivas sobre la enfermedad continua, según Berry.

El estudio, llamado CISCO-19 (por las siglas en inglés de Imágenes cardiacas en la enfermedad por el coronavirus SRAS-19), es parte de una iniciativa el gobierno escocés para mejorar la comprensión sobre la pandemia del coronavirus.

Se preguntó a los participantes sobre sus propias impresiones respecto a su salud. También se sometieron a pruebas de sangre, y a TC e IRM de múltiples órganos, entre ellos el corazón, los riñones y los pulmones. Los investigadores también evaluaron los resultados clínicos, lo que incluía a la supervivencia, la readmisión al hospital y la remisión a clínicas ambulatorias.

Encontraron que ser hospitalizados por COVID-19 se asoció con una peor calidad de vida relacionada con la salud, además de ansiedad y depresión.

Los hallazgos también mostraron que algunos pacientes sufren impactos a largo plazo debido a la gravedad de sus síntomas de COVID-19, en lugar de debido a problemas de salud preexistentes.

“Los motivos de esto no están claros, pero quizá una persona sana que sea hospitalizada por COVID-19 tiene probabilidades de una peor infección que una persona con afecciones de salud subyacentes y que fue hospitalizada”, sugirió Berry.

Los expertos coinciden en que hay que realizar más trabajo en esta área para comprender los riesgos, y también cómo podemos respaldar mejor a los pacientes que tienen problemas de salud a largo plazo, tras ser hospitalizados por COVID-19.

El estudio se enfocó en las personas hospitalizadas por COVID-19; otras investigaciones que examinaron los casos que no requieren hospitalización han reportado unos datos más alentadores sobre la salud a largo plazo después de tener esta afección.

Los síntomas después de COVID

Estudios han encontrado que los síntomas de post COVID o COVID persistente parecen afectar sobre todo a las mujeres. Los investigadores encontraron un vínculo entre el sexo femenino y sufrir miocarditis. Entonces, esto también se vinculó con un peor bienestar mental y físico.

Los hallazgos sugieren una necesidad de un uso enfocado de pruebas médicas, el desarrollo de nuevas terapias y rehabilitación.

Los investigadores anotaron que la mayoría de los pacientes de este estudio no estaban vacunados, porque se inscribieron a principios de la pandemia. Los factores de la enfermedad cardiaca fueron comunes, entre ellos la obesidad, la hipertensión y la diabetes.

El estudio continúa, e incluirá el seguimiento de los participantes tras 18 meses y cinco años.

A quiénes afecta el COVID persistente

El estado de vacunación de cada persona es una variable crítica para prevenir la enfermedad grave y la muerte por COVID-19. Pero los síntomas post COVID parecen ser caprichosos y pueden manifestarse en cualquier caso. Quién sufrirá de estos síntomas y quién no pareciera ser aleatorio.

Decenas de estudios están recopilando información de los pacientes sobre estas secuelas, para entender mejor por qué ocurren y qué significan en término del pronóstico y de la salud de una persona en general.

Las estimaciones de los CDC indican que, de las personas que tuvieron COVID y presentan síntomas posteriores a la infección:

• El 13% los presenta un mes o más después de la infección.

• El 2,5% los presenta a los tres meses

• Más del 30% luego de seis meses, en pacientes que estuvieron hospitalizados

 

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