Tras una votación de 53 contra 47, el Senado confirmó a la Corte Suprema a Ketanji Brown Jackson, quien se convierte en la primera mujer negra en llegar al más alto tribunal del país y es parte de un movimiento histórico que destaca a mujeres que han superado todas las barreras para llegar a la cima de su profesión.

Apenas iniciado el gobierno del presidente Joe Biden, Jackson fue invitada a sumarse como reemplazo del hoy fiscal general Merrick Garland en el poderoso Tribunal Federal de Apelaciones, lo que la preparó para ocupar la posición para la que este día fue confirmada.

A sus 51 años, Jackson sustituirá en la Corte Suprema al juez Stephen Breyer, quien se retira por jubilación este verano. Por ello será llamada magistrada hasta octubre próximo.

La confirmación de Jackson ocurre tras una serie de audiencias con congresistas que terminaron en un empate, por lo que el respaldo de tres legisladores republicanos que anticiparon el sentido de su votación fue fundamental.

La votación estuvo lejos de las abrumadoras confirmaciones bipartidistas de Breyer y otros jueces en décadas pasadas, pero es un logro bipartidista significativo para Biden en el estrecho 50-50 del Senado después de que los senadores republicanos trabajaron agresivamente para pintar a Jackson como demasiado liberal y blanda sobre el crimen.

Nominada por el presidente Biden, Brown Jackson es el tercer afroestadounidense en llegar a juez de la Corte Suprema después de Thurgood Marshall (que ejerció entre 1967 y 1991) y Clarence Thomas. Además, es la sexta mujer.

Jackson aseguró que su labor no está inscrita en ninguna corriente. “He sido jueza casi una década y me tomo mi responsabilidad y mi deber de ser independiente muy en serio”, dijo. “ Decido cada caso desde una postura neutral. Evalúo los hechos, interpreto y aplico la ley a los hechos del caso que tengo ante mí, sin miedos ni favores, de acuerdo con mi juramento”.

 

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