Georgia investigará los intentos de manipular los resultados de las elecciones presidenciales, confirmó  la fiscalía estatal, en aparente alusión a una controversial llamada telefónica del entonces presidente Donald Trump al principal funcionario electoral del estado.

El 2 de enero, el entonces presidente Trump presionó al secretario de gobierno de Georgia, Brad Raffensperger, diciéndole que debía “encontrar” suficientes votos allí para revertir la victoria electoral del demócrata Joe Biden.

Durante esa conversación, Trump insistió varias veces en que Raffensperger podía alterar el resultado electoral, lo que el secretario de gobierno rechazó tajantemente.

“Lo único que quiero es esto: yo simplemente quiero encontrar 11.780 votos, que es uno más de lo que tenemos, porque nosotros ganamos ese estado”, afirmó Trump en la llamada.

En cartas a Raffensperger, al gobernador, el vicegobernador y al secretario de gobierno del estado, la fiscal del condado Fulton, Fani Willis, informó la apertura de la investigación y pidió preservar todo documento relativo a la elección, particularmente los que podrían mostrar evidencias de intentos de presionar a los funcionarios a cargo del proceso.

Jeff DiSantis, vocero de Willis, no identificó a las personas investigadas, pero en un email afirmó que “los asuntos que han sido noticia durante las últimas semanas son los asuntos que están siendo investigados”. En sus misivas, Willis enfatiza que “no hay razón para creer que funcionario alguno de Georgia es el objeto de esta investigación”.

El anuncio de la investigación penal surge apenas dos días después de que el despacho de Raffensperger inició una averiguación administrativa en torno a la llamada, a raíz de una denuncia de terceros de que Trump violó las leyes de Georgia.

En esos casos, los investigadores de la secretaría de gobierno estatal presentan sus hallazgos a una junta electoral, que decide entonces cómo proceder. Si la junta cree que hay evidencia de actividad delictiva, podría tomar diversas medidas, desde emitir una reprimenda por escrito hasta referir el asunto a la secretaría de justicia estatal o a una fiscalía local.

Jason Miller, asesor de Trump, condenó la decisión de Georgia, afirmando que “no es casualidad que esto se anuncia justo el día que se realiza el juicio político (a Trump)”.

“Este es simplemente otro intento de los demócratas de ganar apoyo político continuando su cacería de brujas contra el presidente Trump, y todo el mundo lo sabe”, expresó Miller.

Noah Bookbinder, director ejecutivo de Citizens for Responsibility and Ethics (Ciudadanos por la Responsabilidad y la Ética), una agrupación activista en Washington, informó que el mes pasado envió una denuncia penal al despacho de Willis detallando las leyes que Trump habría violado al telefonear a Raffensperger. La agrupación le pidió a Willis abrir una investigación penal.

“La conducta de Trump no sólo violó la ley sino los fundamentos mismos de la democracia”, dice Bookbinder en un comunicado enviado por email.

“Bien pudo haber evadido la justicia siendo presidente, pero ya no es presidente. Aplaudimos a la fiscal por abrir esta investigación y demostrar que nadie está por encima de la ley”.

Willis advirtió que emitirá citaciones para comparecer ante un jurado investigador cuando se reúna el próximo jurado del condado Fulton e, marzo.