Por primera vez desde 1980, los Georgia Bulldogs son los campeones de la NCAA, acabando con su bestia negra, Alabama, 33-18, en una remontada épica en el último cuarto para terminar la sequía.

Último cuarto que se salió del guión de los primeros 40 minutos, en los que no hubo touchdowns; solo cinco goles de campo al descanso. Georgia abrió la cuenta con Zamir White, quien llegó a las diagonales tras una escapada de 57 yardas de James Cook, pero

Parecía que iba a ser otra dolorosa derrota para los Bulldogs, como en 2012, 2017, 2018 y hasta la misma final del SEC esta temporada a manos del Tide. Un corazón roto más en una polémica decisión de los árbitros, que pitaron un balón suelto de Stetson Bennett que dejó a Alabama en zona roja, tras lo cual anotaron su primer touchdown de la noche con poco más de 10 minutos por jugar.

Stetson Bennett no dejó que pasara. «La defensiva había jugado un gran partido. No iba a ser yo la razón por la que ibamos a perder el partido», dijo ‘El Cartero’ tras el partido.

El quarterback, cuestionado sin cesar toda la temporada, dio un paso al frente a la hora buena. Lavó su error y con creces. Pareciera que su error activó su mejor versión, porque cinco jugadas recuperaron la ventaja, cuatro pases y aún con un sack, convirtiendo una jugada gratis en un bombazo de 40 yardas para darle la vuelta, 19-18.

Cuatro años antes, un bombazo de 41 yardas de Tua Tagovailoa a DeVonta Smith le dio el título a Alabama ante Georgia; ahora el pase de Bennett terminó por decantar la balanza.

Quedaban 8 minutos y la defensiva de Georgia, que en el tercer cuarto se estaban desinflando ante la fuerza de Brian Robinson, tomó un segundo aire. Tres y fuera. Georgia regresó a las diagonales en un RPO perfectamente ejecutado por Bennett con Brock Bowers.

Todavía había tres minutos para el ganador del Heisman, Bryce Young, pero no pudo hacerlo porque se había quedado sin sus principales armas. John Metchie se rompió el cruzado en la final del SEC y Jameson Williams sufrió también una lesión en la rodilla en el segundo cuarto. Quedaba un cuerpo de receptores inexperto, aunque con talento, y los problemas de coordinación se hicieron mayúsculos. Un pick six de Kelee Ringo, que en la primera mitad no renunció en un error suyo de cobertura y evitó un touchdown con una tackleada salvadora, ahora seis del otro lado para sellar el destino con menos de un minuto por jugar. Lágrimas por doquier, en la banca, en la tribuna, en el campo. Stetson Bennett culminó su historia de película. Georgia perdió la batalla en la final del SEC, pero ganó la guerra que se terminó en Indianapolis. Ladran los Dawgs.