El estado de Florida, con Ron DeSantis a la cabeza, no quiere abrir espacios a los inmigrantes indocumentados, al menos así lo revelan las nuevas medidas que son parte de su estrategia anti migratoria.

El gobernador DeSantis promulgó la ley SB 1808. Con ella prohíbe contratos públicos con empresas que ayuden y transporten inmigrantes no autorizados al estado.

Asimismo, establece mecanismos de apoyo de la policía a autoridades migratorias para tener un mayor control. Con esta legislación a partir de ahora los agentes locales podrán realizan funciones de aplicación de la ley de inmigración, según el programa 287(g).

Adicionalmente, DeSantis informó que autoriza a fuerzas de orden estatales como la Patrulla de Carreteras a detener a traficantes de personas y narcotraficantes.

Este es un mecanismo para fortalecer las leyes contra las ciudades santuario, evitar que los refugios que albergan a niños migrantes no acompañados reciban licencias estatales, ampliar la aplicación de E-Verify y transportar inmigrantes indocumentados fuera del estado. 

DeSantis quiere cubrir a Florida de crisis de migrantes

Las ideas del republicano se enfocan en mantener a Florida al margen de la crisis por la masiva entrada de migrantes. DeSantis enfatizó en que las personas que siguen llegando a la frontera están motivadas por la política flexible del presidente Joe Biden.

(Esta ley) “protegerá a los floridanos de la crisis fronteriza de Biden”, la cual considera es dañina para el país, apuntó.

Sin temor ni piedad la nueva ley SB 1808 penaliza a organizaciones religiosas que se dediquen a cuidar a niños migrantes que llegan solos al país. En el mes de mayo la cantidad de menores no acompañados superó las estadísticas del mes anterior. 14,699 niños llegaron al país en mayo en comparación con 12,180 en abril, es decir un 21 % superior.

 

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