En Estados Unidos, la cantidad de adultos que han recibido al menos una dosis de la vacuna contra COVID-19 es ahora más alta que la cantidad que no la ha recibido. Además, uno de cada tres adultos estadounidenses está ahora completamente vacunado, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Con tantos estadounidenses vacunándose, y millones más uniéndose a ellos cada día, es natural mirar hacia adelante y preguntarse cuánto durará esta protección.

La respuesta es tan simple como insatisfactoria: nadie lo sabe.

“Todavía no sabemos cuánto tiempo dura la inmunidad de las vacunas que tenemos en este momento”, informó en un podcast la Dra. Katherine O’Brien, quien dirige el departamento de antígenos de la Organización Mundial de la Salud. “Realmente tendremos que esperar a que pase el tiempo para ver cuánto duran estas vacunas”.

Los dos primero antígenos autorizados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), una fabricada por Pfizer y BioNTech y la otra por Moderna, comenzaron a aplicarse a fines de julio como parte de sus ensayos clínicos de fase 3. Las segundas dosis llegaron tres semanas después en el ensayo de Pfizer-BioNTech y cuatro semanas después para la otra empresa.

Después de la segunda dosis, se necesitan dos semanas más para que el sistema inmunológico alcance la protección completa. Eso significa que las primeras personas que se inmunizaron por completo alcanzaron esa marca en septiembre, hace unos seis meses.

Los fabricantes de vacunas hacen un seguimiento de estos voluntarios de ensayos clínicos y los prueban para ver si los beneficios de las inyecciones se han mantenido estables o si han comenzado a disminuir. Hasta ahora, ambas lucen fuertes.

Al 1 de abril, la cantidad de personas que estaban al menos seis meses después de su segunda dosis de Pfizer-BioNTech había superado las 12,000, y todavía están viendo una “alta eficacia de la vacuna”, según Albert Bourla, director ejecutivo de Pfizer.

Entre todos los participantes del ensayo, el antígeno ha tenido una efectividad del 91.3% en la prevención de casos de COVID-19 hasta el 13 de marzo, señalaron Pfizer y BioNTech en un comunicado. Esa cifra aumentó al 92.6% para los participantes de Estados Unidos, además, la vacuna fue al menos un 95.3% efectiva para prevenir casos graves de coronavirus.

Las empresas dijeron que planean publicar pronto datos más detallados en una revista médica arbitrada.

Moderna señaló en un comunicado la semana pasada que su vacuna tenía más del 90% de efectividad para prevenir todos los tipos de COVID-19 y más del 95% de efectividad para prevenir casos severos de la enfermedad entre los participantes de sus ensayos clínicos. Aproximadamente, la mitad de esas personas se encontraban al menos seis meses después del momento en que el antígeno hizo efecto completo.

Además, los análisis de sangre de 33 personas que participaron en la primera fase del ensayo clínico de Moderna mostraron que los anticuerpos contra el coronavirus se mantuvieron prevalentes seis meses después de recibir su segunda vacuna. Esos resultados se publicaron este mes en el New England Journal of Medicine.

Solo el tiempo dirá cuánto durará este efecto.

Mientras tanto, ambas compañías están trabajando en inyecciones de refuerzo que estimularían un sistema inmunológico debilitado. Algunas de esas dosis están diseñadas para proteger mejor de las nuevas variantes de coronavirus que han surgido desde que se crearon las vacunas originales.