Estados Unidos, Australia y el Reino Unido anunciaron un ambicioso pacto de defensa destinado a plantar cara a China en el Indopacífico, y que incluirá el desarrollo de submarinos nucleares para los australianos.

El pacto, llamado AUKUS por las iniciales en inglés de los tres países anglosajones, tiene como objetivo reforzar la cooperación trilateral en tecnologías avanzadas de defensa, como inteligencia artificial, sistemas submarinos y vigilancia de larga distancia.

Nuestras naciones y, de hecho, el mundo, dependen de un Indopacífico libre y abierto, que dure y florezca en las próximas décadas”, dijo el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en declaraciones a la prensa en la Casa Blanca.

Biden no mencionó a China, como tampoco lo hicieron los primeros ministros de Australia, Scott Morrison; y del Reino Unido, Boris Johnson; que pronunciaron sendos discursos sobre el tema de forma telemática, a través de televisores instalados a ambos lados del presidente estadounidense.

Sin embargo, Estados Unidos ha dejado claro su interés en contener el avance de China en el Pacífico, y con el nuevo pacto quiere implicar más en esa misión “a Europa, y en particular al Reino Unido”, explicó un alto cargo del Gobierno estadounidense en una llamada telefónica con periodistas.

Hasta ahora, Estados Unidos solo ha compartido su tecnología para desarrollar submarinos con propulsión nuclear con un solo país, el Reino Unido, algo que hizo en 1958, afirmó el citado funcionario, que pidió mantener el anonimato.

Eso convierte en “histórico”, opinó la fuente, el hecho de que tanto Estados Unidos como el Reino Unido hayan decidido “añadir” ahora a Australia a ese trato, con el compromiso de ayudar a la Marina Real Australiana a adquirir submarinos nucleares.

En su discurso, Biden subrayó que los submarinos que conseguirá Australia no tendrán “armas nucleares”, sino que estarán “convencionalmente armados”, pero “potenciados por reactores nucleares”. “Es una tecnología probada, y es segura”, garantizó el presidente estadounidense.

Los tres países se han marcado un plazo de 18 meses, hasta el primer trimestre de 2023, para encontrar la “vía óptima” para desarrollar los submarinos australianos “en la fecha más temprana posible”, juntando los conocimientos tanto de Estados Unidos como de Reino Unido, indica un comunicado de los tres jefes de Gobierno.

“Australia no está tratando de conseguir armas nucleares ni de establecer una capacidad civil nuclear”, prometió el primer ministro australiano, Scott Morrison, en su discurso virtual en el acto presidido por Biden.