Islandia se ha convertido en uno de los primeros países que ha construido la planta ‘Orca’ que captura el CO₂ de la atmósfera y lo combina con agua bajo el objetivo de solidificarlo, es decir, se encarga de limpiar el aire para restituir el calentamiento global.

La planta posee cuatro módulos y cada uno de ellos tiene dos contenedores que a nivel individual comprende seis celdas con dos ventiladores y un filtro, así pues, cada ventilación absorbe el aire para pasarlo por el filtro y capturar las partículas de CO₂. Cuando el filtro está lleno de dióxido de carbono, los ventiladores se paran para que estas piezas se limpien, mientras tanto, este compuesto químico se mezcla con agua y se transporta bajo tierra para convertirlo en una piedra grisácea inerte.

Este sistema funciona cuando hay cinco celdas que están limpiando el aire y una eliminando el dióxido de carbono del filtro. A pesar de que necesita energía para rendir, es importante destacar que la huella de carbono que emplea Orca es negativa en un 90%, por consiguiente, será capaz de capturar 4.000 toneladas de dicho compuesto químico de manera anual.