La industria del cuidado infantil en Estados Unidos apenas sobrevivía antes de la pandemia con dos tercios de fuerza laboral activa. Ahora, después de perder 8.200 puestos de trabajo entre septiembre y diciembre, se encuentra en un punto crítico.

 

Es una pésima noticia, y no solo para las familias. También es doloroso para la economía de todo el país: si la industria continúa en caída libre, significa que muchos padres y madres no podrán incorporarse al trabajo a tiempo completo.

“Cada vez que un salón de clases se vuelve virtual, cada vez que un centro de cuidado infantil se agota en la inscripción o cierra un centro de cuidado diurno, los padres, generalmente las madres, no pueden ir a trabajar”, explicó a CNN la experta en políticas de cuidado y educación temprana Caitlin McLean.

McLean, directora de programas multiestatales del Centro de Empleo en Atención a la Infancia de la Universidad de California, considera que la crisis de cuidadores “contribuye a la escasez de trabajadores más amplia que estamos viendo”.

Una investigación reciente de la Universidad Estatal de Washington respalda esa afirmación.

Según el estudio, publicado a principios de enero, las interrupciones en la escuela y los servicios de cuidado infantil trajeron consigo una reducción de las horas trabajadas por los padres. Los cierres de guarderías también afectaron desproporcionadamente a las familias de bajos ingresos.

La pandemia empeoró las cosas. Con el riesgo a la salud de los niños, las regulaciones sanitarias y las presiones inflacionarias, los proveedores de cuidado infantil tienen todo en contra.

“Es totalmente diferente de lo que era hace dos o tres años”, dijo Lisa Keller, quien dirige un centro de cuidado infantil en Dakota del Norte. “Tienes días desafiantes y estresantes, pero ahora escuchas a un niño toser y te preguntas si este niño tiene un resfriado, y no es gran cosa, o si podríamos cerrar durante 20 días”.

Cada vez hay menos cuidadores

Más de 125 proveedores de cuidado infantil dijeron que no pueden llenar los puestos de trabajo, en una encuesta que llevó a cabo el 24 de enero la Connecticut Early Childhood Alliance. Eso significa que muchos de estos centros tienen largas listas de niños esperando para ingresar a las aulas.

“Estamos viviendo el colapso de nuestra capacidad para mantener, reclutar y retener personal. Y esto es una crisis”, dijo a NBC Georgia Goldburn, directora de Hope For New Haven, que administra el Centro de Desarrollo Infantil Hope.

Goldburn dice que se debe a los bajos salarios. “Nadie está interesado en una carrera que básicamente les permita ganar tal vez $15 la hora después de 20 años de trabajo”, explicó. La mayoría de los cuidadores terminan en escuelas públicas u otros empleos con mayor salario y beneficios.

En promedio, a los trabajadores de cuidado infantil en los EEUU se les paga $13.51 por hora, según un informe de noviembre de 2021 del Instituto de Política Económica (EPI). Eso es casi la mitad de lo que gana el trabajador estadounidense promedio, $27.31 la hora.

Quienes trabajan en esta industria a menudo no pueden permitirse el lujo de mantenerse a sí mismos o a sus familias, lo que resulta en tasas más altas de rotación laboral, menor calidad del cuidado y un mayor riesgo de que las ciudades “se conviertan en desiertos de cuidado infantil”, señaló el EPI.

“Y no podemos pasar eso (el cuidado de los niños) a nuestras familias, porque el presupuesto de las familias ya es ajustado”, dice Goldburn a NBC. “El costo promedio del cuidado de niños en Connecticut es de casi $20.000, sabemos que el cuidado de bebés y niños pequeños es más alto que el de muchas universidades”.

Posibles soluciones

Un mejor salario mejoraría las cosas. Según el análisis del EPI, subir los pagos mejoraría la seguridad financiera de los cuidadores, aumentaría la retención de empleados y, en última instancia, fortalecería la economía. El Instituto sugiere un salario mínimo por hora de entre $21,11 y $25,95.

Elise Gould, economista del EPI y una de las autoras del estudio, cree que la solución es una mayor participación del gobierno, porque subir los salarios podría reflejarse en el aumento de los costos del cuidado infantil, que ya son unos de los más grandes para las familias de EEUU.

La ayuda del gobierno, explicó Gould, podría incluir pre kínder universal, apoyo financiero para los proveedores y subsidios para las familias, “con disposiciones que garanticen salarios más altos y mejores condiciones laborales para los trabajadores”.

“La parte más impactante de la encuesta es que dos tercios de los programas nos dicen que están operando por debajo del umbral de rentabilidad”, dijo a NBC el director de Connecticut Early Childhood Alliance, Merrill Gay.

Gay también sugiere una inversión a largo plazo en los salarios de los educadores.

“Le estás pidiendo a personas que no tienen seguro médico, a las que se les paga un poco por encima del salario mínimo, que hagan un trabajo realmente importante. No es justo”, lamentó Gay. “Se han sacrificado y tenemos que dejar de asumir que van a seguir sacrificándose”.

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