Por: Nelson Merchán-Cely

No puedo pasar por alto, algo que hace muchísimos años me dijera un amigo antes de viajar a este querido país. ”No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. ¡Wow! No había necesidad que me lo repitiera, siempre y cuando nosotros compráramos vivienda a la mayor brevedad, de esto hace solo 21 años.

Tenemos que partir de un principio “Soldado advertido no muere en guerra”. En otras palabras hay que usar el paraguas previniendo que va a llover, Comer algo en casa antes de una invitación y cosas por el estilo. No sé por qué en Estados Unidos uno ve situaciones difíciles de comparar con otros países.

¿Qué significa eso? Sencillo, que aquí no debiera existir escasez de vivienda, si, vivienda a precios al alcance de nuestro bolsillo. O mejor, nuestros bolsillos no están hechos para los precios en estas urbes. Es muy probable que en otros estados los precios sean más bajos, pero entonces no cuentan con fuentes de trabajo, como acá, o no playas, etc.

Nuestra primera razón para no comprar casa, es que están muy caras. Esto significa que en una época las casas estaban baratas. O de pronto teníamos más dinero, para comprar “las caras”. Otra alternativa es que casi siempre estemos escasos de dinero o gastamos más de lo que recibimos. Algo debe andar mal. Esto se llama pobreza y da para pensar en buscar otros estados o por qué no otro país. Para pasar hambre, sería mejor regresarnos a ¡nuestros países y punto!

Veamos que me dijo un amigo con referencia al costo de su vivienda actual: “Hoy en día no podría haberme dado el lujo de comprar mi casa”. Pero si lo tuve hace más de 10 años y para serte sincero había que comprarlo y no se pensó dos veces, así se hizo.

Nosotros tampoco podríamos comprar la casa que tenemos hoy. Seguramente cuando compramos hace ya 20 años esos precios eran “altos”. Obviamente no lo vimos así. Teníamos que comprarla y así se hizo. Hoy vale tres veces el precio de aquella época.

Residíamos en Atlanta, Georgia, y empezamos a buscar residencia. Los precios estaban al doble. Así que al saber que los precios eran la mitad en La Florida, no tuve que pensarlo dos veces. Y aquí vinimos a parar. Desde tal punto de comparación, lo comprado fue un regalo. Bueno pues esto es lo que deben hacer las parejas o individuos que desean comprar a un buen precio.

Algo igual nos pasó hace muchos años, cuando muchachos “nadie daría un peso por nosotros” pero hoy, no hay duda que los tiempos han cambiado, hemos crecido, superado y valorado en tal forma que “hoy no podemos comprar lo que valemos”.

Precisamente, una estudiante de español, Julie, me hizo la pregunta del millón, como te iniciaste en el inglés. De inmediato mi mente voló a nuestra casa paterna, el cuadro de mi abuelita, Matilde, en la sala. Ese dibujo que a tierna edad hice, fue “el Florero  de Llorente” mejor dicho, el inicio de mi exitoso futuro.  Mi profesora de inglés, la Sra. Leonor, (q.e.p.d) vió el cuadro y al verlo le preguntó a mi bella madre, Aura, quien lo dibujó y ella respondió, Nelson.

Mi profesora predijo: “A este joven hay que ayudarlo, él promete mucho”. “Díganle que cuente conmigo que con gusto seré su profesora de inglés”, yo era aprendiz de ebanista y mis padres los profesores. Esa bella dama fue mi profesora por tres años y medio, dándome el “instrumento” para abrir el mercado del trabajo y el futuro. ¿Quién lo hubiera creído? ¡Y todo nació de un dibujo!

Hoy en día, para no decir siempre, la gente está esperando que la época del diluvio pase por acá y las casas queden por el suelo, digo, el precio. Como vemos somos muy optimistas, eso no llegará. Bajemonos de esa nube y entremos al mercado de la compra, ahorro, hipoteca a 30 años. Con cómodas cuotas mensuales al mismo precio de lo que pagarían de arrendamiento, pero con opción de residencia para toda la vida.

Mis padres no tenían porqué saber de la bolsa de valores en Nueva York, grandes hoteles, vuelos a la Estación Espacial, lo que sí sabían era que ellos, hace 90 años tendrían un lugar para ellos y sus hijos y así lo hicieron. Seguro que no había dinero en cantidades, pero con sus economías lograron comprar su lote y hacer su casa poco a poco, para que cinco Merchán-Cely nacieran, trabajarán y extendieran la compra de tierra a Connecticut, Georgia, Oklahoma, North Carolina, La Florida.y Bogotá, Tocaima y San Francisco, Cundinamarca.   

¡Evitemos el desahucio, no tenemos porqué sufrir!