Esta temporada, la MLB está persiguiendo el uso de sustancias prohibidas por parte de los pitchers. La liga de béisbol norteamericano mira con lupa a los lanzadores y está siendo mucho más habitual que de costumbre inspeccionar su indumentaria en busca de ellas. La justificación es que el uso de ese tipo de sustancias beneficia al movimiento de la bola en los lanzamientos, pero también hace que sea más difícil controlarlos y eso está provocando que se den más pelotazos a los bateadores. Algo que se quiso evitar en dos partidos de la jornada del martes y llevó a los pitchers a perder la paciencia con los árbitros.

Sergio Romo, pitcher mexicano de los Oakland Athletics, fue llamado por uno de los árbitros cuando se dirigía al dogout (banquillo) después de lanzar. El jugador se mostró especialmente molesto y respondió quitándose la gorra, el guante, el cinturón y hasta bajándose los pantalones para ser inspeccionado. El árbitro prácticamente ignoró la actitud del jugador y revisó la gorra y el guante en busca de sustancias pegajosas que no encontró.

Algo similar sucedió con Max Scherzer, pitcher de los Washington Nationals. Los árbitros pararon el juego en mitad de sus lanzamientos para revisar al lanzador, a quien no le agradó especialmente la interrupción y se mostró especialmente enfadado, estando también a punto de bajarse los pantalones, pero sin llegar tan lejos como Romo.

En este caso la actitud del pitcher no afectó tanto a los árbitros como al entrenador del equipo rival, los Philadelphia Phillies, que terminó siendo expulsado por sus protestas continuas ente las trabas del lanzador a ser inspeccionado.

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