El sistema antimisiles C-RAM de la Embajada de Estados Unidos en Bagdad interceptó y destruyó tres cohetes de tipo Katiusha que iban dirigidos contra las instalaciones estadounidenses en la capital iraquí, en un incidente en el que no se produjeron víctimas, informó una fuente de seguridad iraquí.

Una fuente del Ministerio de Interior de Irak que pidió el anonimato dijo a Efe que el sistema antimisiles C-RAM que está instalado en la legación diplomática interceptó tres cohetes de tipo Katiusha y los destruyó mientras sobrevolaban las instalaciones, sin provocar heridos.

El portavoz del Pentágono, John Kirby.

Por su parte, los canales de comunicación de las milicias proiraníes, a las que Washington acusa de perpetrar ataques contra sus tropas y diplomáticos desplegados en Irak, difundieron imágenes del sistema antiaéreo de la Embajada estadounidense disparando ráfagas al cielo de Bagdad.

Hasta ahora, ningún grupo había reivindicado esta acción.

Este ataque se produjo en el mismo día en el que al menos tres cohetes Katiusha impactaron en las cercanías de la base militar iraquí de Ain Al Asad, en el oeste de Irak, donde se alojan fuerzas de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, sin causar víctimas, informó el portavoz de la alianza, coronel Wayne Marotto.

Ataques más frecuentes

Los ataques contra instalaciones militares con presencia estadounidense son habituales en Irak, así como contra legaciones diplomáticas -aunque con menor frecuencia- después de que a principios de 2020 Estados Unidos asesinara al poderoso general iraní Qasem Soleimani en un bombardeo selectivo en Bagdad.

Sin embargo, los ataques contra objetivos de EE UU se han incrementado en la última semana, después de que el pasado lunes Estados Unidos lanzara dos bombardeos en territorio sirio y uno en territorio iraquí, causando la muerte de trece personas en total, ante las continuas agresiones que sus tropas sufren en Irak a manos de formaciones proiraníes.

Según el Pentágono, los bombardeos estadounidenses tuvieron como objetivo posiciones de Kataeb Said al Shuhadá y Kataeb Hizbulá, milicias proiraníes que operan en Irak dentro de la agrupación armada Multitud Popular y que son consideradas organizaciones terroristas por Washington.

El ataque fue calificado por la Administración del presidente estadounidense, Joe Biden, como “necesario” para “limitar el riesgo de escalada” con las agrupaciones de este signo, que posteriormente juraron venganza por la muerte de sus combatientes.