El vasto plan de inversiones para modernizar las infraestructuras de Estados Unidos propuesto por el presidente Joe Biden superó nuevos obstáculos gracias a acuerdos poco frecuentes entre republicanos y demócratas en el Senado, donde podría votarse su aprobación a principios de semana.

Aunque ya no hay dudas de que este texto de unas 2.700 páginas será aprobado por el Senado, su futuro es más incierto en la Cámara de Representantes, donde han surgido pugnas entre el ala izquierda y los centristas dentro de la estrecha mayoría demócrata.

Según Biden, este proyecto “histórico” prevé 550.000 millones de dólares de gasto federales en carreteras, puentes y transportes, pero también en internet de banda ancha y en la lucha contra el cambio climático.

En total son 1,2 billones de dólares -el equivalente al Producto Interior Bruto de España en 2020- si se incluye la reorientación de otros fondos públicos existentes.

El proyecto de ley superó ampliamente varias votaciones de procedimiento en el Senado, donde más de un tercio de los republicanos se unieron a la escasa mayoría de los demócratas.

La votación final podría programarse para este lunes o el martes.

El ex presidente republicano Donald Trump amenazó este fin de semana con tomar represalias electorales contra los senadores de su partido que apoyen el proyecto.

El ex presidente estadounidense Donald TrumpEl ex presidente estadounidense Donald Trump

Pero esto no impidió que 18 de ellos, incluido su influyente líder Mitch McConnell, respaldaran  el avance del texto hacia la votación final.

La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) ha estimado que el plan añadirá 256.000 millones de dólares al déficit entre 2021 y 2031. Este impacto preocupa a varios republicanos que se oponen al plan.

Pero sus partidarios dijeron que la CBO no pudo contabilizar formalmente todos los ahorros e ingresos adicionales previstos, y que cubrirán el coste de estas medidas.

“Podemos lograr que esto suceda de la manera fácil o de la manera difícil”, dijo el líder de la mayoría del Senado, el demócrata Chuck Schumer, al iniciar la sesión del sábado.

Los senadores se han reunido por segundo fin de semana consecutivo para trabajar sobre la Ley de Inversiones de Infraestructura y Empleos, que es el primero de dos paquetes de infraestructura de Biden. Una vez concluida la votación, los senadores abordarán el siguiente punto en la agenda de Biden, un borrador presupuestario para un plan por 3,5 billones de dólares para atención infantil y de adultos mayores, y otros programas que suponen un proyecto más partidista y que previsiblemente sólo consiga el apoyo demócrata.

Schumer ha prometido que mantendrá a los senadores en sesión hasta que terminen con la propuesta de ley bipartidista y comiencen los votos iniciales sobre el próximo plan de grandes dimensiones.

La vicepresidenta Kamala Harris llegó al Capitolio para participar en las reuniones sobre la iniciativa bipartidista, que según Biden ofrecería potencialmente una “inversión histórica”, a la altura de la construcción de la ferrovía transcontinental o del sistema interestatal de autopistas.

La vicepresidente de EEUU, Kamala Harris en su llegada al Capitolio La vicepresidente de EEUU, Kamala Harris en su llegada al Capitolio

Superar el umbral de los 60 votos fue una señal de que la alianza tenue entre republicanos y demócratas podría mantenerse para el paquete de obras públicas. Al menos 10 republicanos tuvieron que unirse a todos los demócratas para que la medida pasara una táctica dilatoria —y al final 18 senadores republicanos dieron su voto para que el paquete avanzara.

Hasta el momento, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, ha permitido que la ley avance y su voto a favor fue observado de cerca. “Este es un acuerdo”, dijo antes de la votación.

Algunos senadores republicanos intentan retrasar el programa de votaciones sucesivas con la esperanza de lentificar o detener lo que parece ser un avance de los demócratas para concretar los objetivos de infraestructura del presidente.

El senador Bill Hagerty, republicano de Tennessee y un aliado del ex presidente Donald Trump —que fue embajador del ex mandatario en Japón_, se contó entre quienes encabezaron el intento para que el Senado tarde todo el tiempo necesario para el debate y hacer las enmiendas al proyecto de ley.