Las sanciones impuestas contra Rusia tras la invasión a Ucrania el pasado 24 de febrero han llevado al Kremlin a tomar medidas para sobrevivir económicamente y evitar el éxodo de inversores y de empresas. Ante esta situación, el empresario más rico de Rusia,Vladimir Potanin, presidente del gigante de los metales Norlisk Nickeladvirtió a Moscú que no confisque los activos de las empresas que se han marchado, porque podría suponer un retroceso de la economía del país de más de 100 años.

“En primer lugar, nos haría retroceder cien años, hasta 1917, y las consecuencias de tal medida, la desconfianza mundial de los inversores hacia Rusia, las experimentaríamos durante muchas décadas”, destacó Potanin en un mensaje publicado el pasado jueves en la cuenta de Telegram de Norilsk Nickel.

 

“En segundo lugar, la decisión de muchas empresas de suspender sus operaciones en Rusia es, yo diría, de naturaleza algo emocional y puede haber sido tomada como resultado de una presión sin precedentes sobre ellos de la opinión pública en el extranjero. Así que lo más probable es que vuelvan. Y personalmente, me quedaría con esa oportunidad para ellos”, añadió.

No debemos tratar de ‘dar un portazo’, sino esforzarnos por preservar la posición económica de Rusia en esos mercados que dedicamos tanto tiempo a cultivar”. Además, instó al gobierno ruso a “ser más sabio” y actuar con cautela con respecto a la confiscación de activos extranjeros.

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