Francia se lava las heridas de la Euro con un nuevo título, el de la UEFA Nations League. España se adelantó en la segunda parte, pero en un cuarto de hora le dieron la vuelta con goles de Benzema y Mbappé para vencer 1-2 a La Roja en un partido marcado por la polémica.

A una buena España la tumbó una pareja de balones de platino. Francia no necesitó una exhibición para noquear a una buena selección española, valiente, con personalidad, pero con falta de madurez para aguantar una final. Todo llegará. Mientras, Benzema y Mbappé lanzaron la alfombra roja. El título se lo queda Francia. España no se puede quedar sin reconocimiento.

Benzema necesitó un balón para congelar la euforia por el gol de Oyarzabal. Mbappé recibió otro esférico para cinturear ante Unai. El rayo había recibido en fuera de juego, pero se entendió que había tocado Eric Garcia. El título era suyo.

Tras una primera parte con solo un tiro al arco de cada equipo, llegó la locura pasada la hora de juego. Un instante de locura, de gastar un millón de dólares en un minuto. Theo envió un balón al larguero. Un minuto después era Oyarzabal el que con la zurda explotó la vía Upamecano, un central que tiene la fea manía de regalar algo en cada cita.

No dio tiempo a la digestión. Benzema amasó un balón en un lateral y lo envió sobre la escuadra de Unai. Lo podía haber firmado Van Basten en ese estadio en los años 90.

Cuando el partido se rompió emergió la figura de Pogba, con cien tentáculos por el césped. Todo pasaba sobre un jugador que en el United no es ni la mitad de lo que mostró en San Siro. El centrocampista era un botellón de oxígeno para su equipo. Lo fue en los peores momentos y en los mejores.

Con el partido perdido España dispuso de un nuevo ataque de grandeza. Cayó en el área de Lloris. Hay que sacar una lección de San Siro. La línea es esta, la de jugar contra los grandes con descaro. Se perdió ante un rival de alta sociedad. No todos son así.