Las dudas en Estados Unidos respecto a la vacuna contra el COVID-19 persisten: el 46% de quienes aún no se ha vacunado contra este virus afirma que no lo hará, mientras que un 29% dice que probablemente tampoco. Son datos de una nueva encuesta nacional del Centro de Investigación de Asuntos Públicos de The Associated Press-NORC.

Los grupos más reacios a inmunizarse contra el coronavirus están formados por los adultos jóvenes, los estadounidenses sin título universitario, los evangélicos blancos, los estadounidenses rurales y los republicanos.

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Solo el 7% de quienes no han sido inoculados afirman que definitivamente recibirán la vacuna de COVID-19, y el 15% dice que probablemente lo hará.

Con las restricciones al mínimo desde el inicio de la pandemia hace ya más de 15 meses, solo el 21% está muy o extremadamente preocupado por contagiarse de COVID-19 en su círculo íntimo, el nivel más bajo desde que el virus comenzara a propagarse. El 25% está muy preocupado de que el levantamiento de las restricciones lleve a que más personas se infecten en su comunidad.

Mientras tanto, la campaña de vacunación ha conseguido que casi el 52% de toda la población en el país ya haya recibido al menos una dosis mientras que el 42.6% ya están inmunizada, según datos de los CDC.

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Aún así, el 34% de los estadounidenses cree que las restricciones en su área se han levantado demasiado rápido, mientras que algo menos (el 27%) dice que no se quitaron con la suficiente rapidez. Aproximadamente 4 de cada 10 califican el ritmo de reapertura más o menos correcto.

La vida diaria de los estadounidenses cambió repentinamente después de que el COVID-19 se propagara por EE.UU. a principios de 2020.

Siguiendo el consejo de los funcionarios de salud y los Gobiernos, las personas se aislaron en sus hogares para evitar la propagación del virus. Aún así, más de 33 millones de personas se han contagiado y más de 600,000 han muerto en el país.

La aparición de la vacuna ha ayudado a reducir las tasas de infección y muertes por coronavirus, permitiendo que las economías estatales y locales reabrieran y ha llevado a los estadounidenses a volver a las actividades que antes disfrutaban.

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La encuesta también revela que muchos residentes en el país todavía usan mascarillas y toman precauciones para evitar el contacto con otras personas, pero el porcentaje de quienes lo hacen ha disminuido significativamente con respecto a hace unos meses.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) advirtieron el mes pasado que los estadounidenses vacunados no tienen que usar una mascarilla en la mayoría de los escenarios, en interiores o exteriores.

A finales de febrero, el 65% dijo que siempre usaba un cubrebocas cuando estaba alrededor de personas fuera de sus hogares. Ahora, solo el 37% lo hace, aunque el 19% dice que a menudo sí lo usa, según el sondeo.

El 40% de los estadounidenses dice que es extremadamente o muy probable que use un cubrebocas cuando participa en actividades en interiores fuera de sus hogares, mientras que solo el 28% afirma lo mismo sobre las eventos al aire libre.

Aaron Siever, de 36 años, de New Market, Virginia, dijo que él y su esposa han usado constantemente mascarillas y tomado otras precauciones, incluida la vacunación. Pero Siever dijo que las restricciones relacionadas con el virus no se levantaron lo suficientemente rápido, lamentando que algunas precauciones se politizaron y causaron un “pánico inherente”.

“Creo que con el uso de tapabocas y la gente vacunándose podríamos haber abierto un poco antes. Empezamos a centrarnos en la política de reapertura, en lugar de la salud”,  opinó Siever a la agencia AP.

Ahora que la mayoría de los estados han levantado las restricciones, la encuesta revela que aproximadamente dos tercios de los estadounidenses que solían viajar al menos una vez al mes dicen que lo harán en las próximas semanas.

Aproximadamente las tres cuartas partes de los asistentes frecuentes a restaurantes o bares antes de la pandemia afirman que ahora regresarán. Hace un año, solo la mitad dijo que viajaría o iría a restaurantes si pudiera.

Asimismo, cada vez más personas comienzan a visitar a amigos y familiares, a ir al cine o a conciertos, asistir a eventos deportivos y comprar en persona artículos no esenciales.

En Cookeville, Tennessee, Moran señaló que su familia todavía usa máscaras con regularidad en público, especialmente cuando están en interiores o rodeados de mucha gente. Tanto ella como su esposo han sido vacunados. Moran dijo que ha comido en restaurantes al aire libre, pero está evitando comer en el interior.

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“Incluso si la circulación del aire acondicionado es buena, no me siento cómoda en una zona interior, donde hay mucha gente que no conozco”, afirmó Moran.