Estados Unidos planea anunciar que casi todos sus ciudadanos deben recibir una dosis de refuerzo de la vacuna contra la covid-19 ocho meses después de haber sido inmunizados, una nueva fase en la campaña de vacunación que podría comenzar a mediados de septiembre.

Los dos diarios, que citan a funcionarios familiarizados con la decisión que ha tomado el Gobierno, apuntan a que el anuncio oficial podría producirse esta misma semana.

El Gobierno de Joe Biden ha llegado a la conclusión de que es necesario una dosis de refuerzo para evitar que haya una perdida de inmunidad y para frenar la variante delta de la covid-19, que es más contagiosa y que ha provocado un aumento de contagios y hospitalizaciones.

Ya no basta con el 70 por ciento de la población vacunada, que ya tiene Asturias y casi Galicia y Extremadura para lograr la tan ansiada inmunidad de grupo. No. No con el imperio de la contagiosa variante Delta. Los expertos sitúan ahora ese porcentaje de población vacunada entre el 82 y el 90 por ciento. Y no importa no lograr esa inmunidad de grupo en agosto, porque la cantidad de dosis puestas, el número de personas que ya han completado pauta, casi 63 por ciento, ya supone un escenario favorable al control de transmisión del virus. Según algunos expertos vacunar a los mayores de 12 años va a desviar la posibilidad de infección a los que aún no están vacunados, entre ellos, los niños. Pero aún no hay vacuna pediátrica, Pfizer aún la ensaya.  Cuando se apruebe, se decidirá si se vacuna por debajo de 11 años de forma generalizada, para alcanzar la inmunidad de grupo, o de forma selectiva, solo para aquellos menores vulnerables.

Antes de que empiece a administrarse, la dosis de refuerzo debe recibir el aval de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés), la agencia gubernamental que se encarga de aprobar el uso de nuevos fármacos, vacunas y otros productos relacionados con la salud pública.

La idea es que los estadounidenses reciban una dosis de refuerzo ocho meses después de haber completado su pauta de vacunación.

Las primeras dosis se destinarán al personal sanitario y aquellos que viven en residencias de ancianos o centros para personas con discapacidad. Los siguientes en la lista serán las personas de edad avanzada.

El pasado jueves, la FDA autorizó la tercera dosis de Pfizer y Moderna para las personas con un sistema inmune debilitado, puesto que no han respondido como la población general a las vacunas, lo que se calcula supone un 3 % de la población del país.

La FDA, sin embargo, no ha tomado una decisión sobre si se debe recomendar otra dosis aquellas personas inmunodeprimidas que hayan recibido la vacuna de Jhonson & Jhonson, en la que solo es necesario una dosis.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido una moratoria global a una tercera dosis de la vacuna hasta finales de septiembre, porque considera que si los países comienzan a administrarla no ayudaría al reparto global de sueros contra la covid, mientras que la Unión Europea ha asegurado que todavía no hay pruebas suficientes de que sean necesarias.