Dudas sobre COVID persistente

Otras de las dudas más habituales entre aquellos que han superado el COVID-19 es cómo identificar los signos correspondientes a lo que se ha dado en llamar COVID persistente y síndrome posviral, así como las posibles secuelas de la enfermedad a medio plazo y los tratamientos y cuidados a seguir en las semanas siguientes a la infección.

¿Cuáles son los síntomas pos-COVID-19 más habituales?

Los internistas, afirma que están viendo “muchos pacientes con un síndrome posviral, que se caracteriza por un cansancio bastante extremo, dolores musculares, lentitud mental… Eso afecta a una parte de los pacientes, que por lo general son bastante jóvenes –entre 40 y 50 años–, y luego en función de la gravedad del episodio agudo de la enfermedad, también vienen muchos pacientes con disnea (falta de aire)”.

Según los especialistas, “esto puede ocurrir por secuelas de una neumonía, pero también vienen muchas personas con tromboembolismo pulmonar, con una trombosis in situque se forma en los pequeños vasos sanguíneos del pulmón y que produce falta de aire, palpitaciones y, de vez en cuando, un dolor de pecho a nivel precordial, delante del corazón”.

Otros consultan por cefaleas intensas que no reúnen las características de una migraña y no se calman con analgésicos. A esos pacientes los derivan a neurología porque “son cefaleas resistentes a bastantes medicamentos y afectan a personas que no han tenido nunca migraña, pero que durante la fase aguda de la infección por coronavirus presentaron una cefalea muy intensa como sintomatología principal, y esa cefalea persiste y la sufren a lo mejor una vez por semana, y no se calma con antiinflamatorios como el enantyum o el ibuprofeno”.

¿Qué tratamiento se pone a los pacientes con síndrome posviral con fatiga o con enfermedad tromboembólica pos-COVID-19?

En el caso de los pacientes que tienen un síndrome posviral del tipo de fatiga crónica que está durando unos meses, “las recomendaciones generales –dicen los especialistas– son mantener una vida rutinaria y activa, y que no dejen de moverse aunque les duelan los músculos y estén cansados, sino que tengan una rutina de ejercicios –tanto por la mañana como por la tarde– de baja intensidad y de corta duración”.

“A los que tienen enfermedad tromboembólica pos-COVID-19 les hacen un escáner con un mapa de yodo con el que detectan los microtrombos a nivel pulmonar, y para los pacientes con enfermedad tromboembólica también hay una consulta especializada. Su caso es totalmente diferente del de los pacientes habituales que tienen un trombo en el pulmón, porque el trombo en el pulmón es un émbolo que viene de las piernas, pero en los pacientes con coronavirus estamos viendo un trombo que se forma directamente en las arterias de pequeño tamaño en el pulmón, es un trombo in situ, y a esos pacientes los están anticoagulando al principio con heparina y luego con los nuevos anticoagulantes durante tres meses, al cabo de los cuales les realizan otro escáner con mapa de yodo para ver si el trombo persiste, si no es así se suspende la medicación, con las medidas habituales para evitar riesgos de otro tipo de trombosis, y si el trombo persiste se les sigue administrando el anticoagulante durante tres meses más y se les repite el escáner”.

Si soy joven y he pasado el COVID-19, ¿también puedo tener secuelas?

Sí, son muchos los jóvenes de en torno a 30 años, incluidos muchos profesionales sanitarios, los que están presentando secuelas que van del cansancio en situaciones como subir escaleras o pasear al perro. En una encuesta realizada por el SEMG entre más de 1800 pacientes con síntomas de COVID persistente, el 50% tenía entre 36 y 50 años.

La dificultad para respirar también es otra de las secuelas pos-COVID manifestada por algunos adultos jóvenes. Un estudio en 199 jóvenes mostraba que tras sufrir COVID-19 vieron reducida su máxima capacidad aeróbica, algo que no se presentaba entre jóvenes asintomáticos. Otros apuntan a la dificultad para concentrarse o a la aparición de fallos de memoria, hormigueos, llagas o disfonía. Falta por saber cómo y cuáles serán las posibles secuelas, de haberlas, a más largo plazo.

¿Qué pruebas debo hacerme después de haber pasado el coronavirus?

No hay una serie de pruebas estándar que se deban hacer de forma preventiva, sino que dependiendo del grado de afectación que haya causado la enfermedad se clasificará a los pacientes COVID en bajo riesgo, moderado o alto, y en función de ello se monitorizará su salud de diferente modo. Basándose en el Documento para la atención integral al paciente post-COVID nos ha indicado que entre las pruebas se encuentran:

  • Análisis de sangre: hemograma, coagulación, bioquímica y serología.
  • Escalas de depresión/ansiedad.
  • Valoración del sueño.
  • Encuesta de calidad de vida.
  • Valoración del estado nutricional
  • Estimación de la fragilidad.
  • Radiografía de tórax: si el paciente presentó neumonía o refieren ahogo.
  • Pruebas de función respiratoria.
  • Gasometría de la arteria basal: si tiene insuficiencia respiratoria.
  • Evaluación del estado emocional.

Internistas explican que las personas que han superado la infección, que no tuvieran problemas respiratorios ni durante la enfermedad ni después de superarla, y en pocos días estaban bien, pueden ir al médico de cabecera y bastaría con una analítica de control a los tres meses.

Sin embargo, en los pacientes que tienen COVID persistente y tras dos meses experimentan falta de aire, dolor de cabeza, dolores musculares y un cansancio extremo, hay que determinar por qué pasa eso porque, señala, “no es normal tener falta de aire un mes o mes y medio después de haber superado una neumonía, ni tener palpitaciones, ni fuertes dolores de cabeza”.

En ese caso, en la consulta pos-COVID que tienen abierta  se realiza a estos pacientes “una analítica muy completa, que incluye tanto parámetros de inflamación como parámetros inmunológicos y, dependiendo de la clínica –si tiene falta de aire, dolor de pecho, palpitaciones…–, solicitamos el angiotac (prueba en la que se emplea una inyección de material de contraste en los vasos sanguíneos y la tomografía computarizada para diagnosticar y evaluar problemas en los vasos sanguíneos). También en pacientes que han tenido neumonía (con o sin ingreso hospitalario) solicitamos pruebas funcionales respiratorias para ver cómo quedó ese pulmón”.