El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) emitió este jueves nuevas directrices sobre las prioridades para la deportación, indicando a los agentes que la decisión sobre si un inmigrante debe ser detenido y expulsado de los Estados Unidos no debe basarse “simplemente” en el hecho de si es indocumentado, reportó el diario The Washington Post.

Los inmigrantes que suponen una amenaza para la seguridad pública y nacional seguirán siendo priorizados para ser arrestados y deportados, según el secretario Alejandro Mayorkas, así como aquellos que recientemente cruzaron de forma no autorizada por alguna de las fronteras del país.

Mayorkas indicó en una entrevista con ese medio que los oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas no deben intentar arrestar y deportar a los trabajadores agrícolas, los adultos mayores y otros inmigrantes considerados vulnerables solo porque son indocumentados. Asimismo, los agentes deben evitar la detención de inmigrantes no autorizados de los que obtienen información porque denunciaron a sus empleadores o a arrendadores, o porque participaron en manifestaciones públicas y protestas.

Sin embargo, las nuevas reglas también dan mayor discreción a los agentes de Inmigración para determinar si alguien debe ser deportado que en las últimas directrices internas emitidas el pasado febrero, que requeriría el visto bueno de supervisores en ciertos casos.

Las nuevas pautas entran en efecto el 29 de noviembre.

Durante la administración del expresidente Donald Trump, las indicaciones de la agencia eran que cualquier persona que permanecía en Estados Unidos de forma no autorizada era elegible para ser deportado, independientemente de su condición o edad.