El Gobierno de Guinea-Conakri confirmó este sábado la detección de ébola en los primeros análisis realizados a personas que mostraron sus síntomas en la zona sureste de este país, en el que a finales de 2013 se originó el brote que desató en África Occidental la peor epidemia de ébola de la historia.

“Hubo unos primeros test que fueron efectuados en el laboratorio de la Unión Europea en Guéckédou. Esos test han confirmado que se trata de la enfermedad del virus del ébola. Vamos a hacer un segundo examen en Conakri para confirmar o desmentir los resultados”, señaló el sábado el ministro de Sanidad guineano, Rémy Lamah, según recogieron los medios locales.

Los resultados de ese segundo análisis que ratificaría el resurgimiento del virus en Guinea se esperan para este domingo.

“La OMS ha sido informada de dos posibles casos de ébola en Guinea-Conakry”, tuiteó por su parte el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien agregó que “un diagnóstico de confirmación” está “en marcha”.

El ministro de Salud de Guinea, Remy Lamah. EFE/Martial Trezzini/Archivo
El ministro de Salud de Guinea, Remy Lamah. 

Las alertas de un posible nuevo brote saltaron en los últimos días en la zona de Gouécké, cercana a la ciudad de Nzérékoré (sureste).

Allí hubo ya cuatro fallecimientos sospechosos de tratarse de ébola, según confirmó este sábado al portal Guineematin el director general de la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (ANSS) de Guinea, Sakoba Keita.

“Hubo una enfermera de Gouécké que cayó enferma hacia el fin del mes de enero. Murió entre el 27 y el 28 de enero y fue enterrada el 1 de febrero en Gouécké. Entre los que participaron en el entierro hay ocho personas que han presentado señales: diarreas, vómitos y sangrados”, detalló Keita, que no obstante se mostró prudente hasta tener la segunda confirmación de los laboratorios.

Tres de las personas que mostraron los síntomas posteriormente fallecieron y otras cuatro permanecen hospitalizados en Nzérékoré. El octavo potencial contagiado había escapado pero fue hallado este viernes e internado en la zona de Conakry.

Imagen de archivo de un trabajador sanitario siendo descontaminado después de llevar a un bebé, que se presume que murió de ébola, en Beni, provincia Kivu Norte de la República Democrática del Congo. 18 de diciembre, 2018. REUTERS/Goran Tomasevic/Archivo Imagen de archivo de un trabajador sanitario siendo descontaminado después de llevar a un bebé, que se presume que murió de ébola, en Beni, provincia Kivu Norte de la República Democrática del Congo. 18 de diciembre, 2018. 

En Guinea-Conakri no se había detectado ébola desde el fin de la gran epidemia que sacudió África Occidental entre 2014 y 2016 y cuyos primeros casos habían surgido precisamente en este país a finales de 2013.

Fue la peor de la historia con 1.300 fallecimientos y más de 28.500 fueron contagiadas, si bien esas cifras, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) podrían ser conservadoras.

El virus del ébola se transmite a través del contacto directo con la sangre y los fluidos corporales contaminados de personas o animales, provoca fiebre hemorrágica y puede llegar a alcanzar una tasa de mortalidad del 90% si no es tratado a tiempo.