Pese a que los mayores esfuerzos están destinados a combatir la pandemia y evitar la propagación del coronavirus, las autoridades internacionales no dejan de lado las investigaciones para determinar el origen del COVID-19. Esas investigaciones cada vez so más cuesta arriba, a medida que el régimen chino continúa obstaculizando cualquier tipo de acercamiento a la verdad.

Más allá de la teoría del laboratorio, la principal hipótesis indica que el virus se habría originado en los murciélagos pero la comunidad científica busca descubrir si se propagó a los humanos a través de otra especie. Se cree que la enfermedad comenzó a propagarse en el mercado de Huanan, en la ciudad de Wuhan, donde se vendían animales silvestres de manera ilegal antes del inicio de la pandemia

Los granjeros chinos que criaban o atrapaban animales salvajes para la alimentación, las pieles o medicinas tradicionales, tuvieron que matar, vender o liberar a sus animales por orden de las autoridades a principios de 2020, cuando comenzó la pandemia.

“El gobierno los compró y los hizo matar a todos”.

Ante este panorama, el equipo de trabajo de la OMS y destacados científicos advierten que estos cierres están complicando significativamente la búsqueda del origen de la pandemia. Algunos consideran, incluso, que a esta altura resultaría casi imposible establecer si el virus se propagó a los humanos a través de otra especie.

Los granjeros chinos que criaban o atrapaban animales salvajes tuvieron que matar, vender o liberar a sus animales por orden de las autoridades (Foto: NOEL CELIS / AFP)

Aunque la otra hipótesis que más fuerza cobró en los últimos meses indica que el virus podría haber salido del Instituto de Virología de Wuhan -o de otro laboratorio de la ciudad-, para la OMS y la comunidad científica en general la hipótesis más plausible sigue siendo la de un salto vírico de un animal a un ser humano. Por ese motivo, es de especial importancia realizar pruebas de anticuerpos a los criadores de los animales y a sus contactos. Pero el tiempo juega en contra de los científicos, ya que los niveles de anticuerpos desaparecen.

Tras su visita a Wuhan entre enero y febrero de este año, la OMS concluyó que lo más probable es que el coronavirus se haya originado en los murciélagos y luego se propagara a los seres humanos a través de otro mamífero. Las evidencias recogidas en el campo indican que posiblemente se trate de un animal vendido en el mercado de Huanan, donde se hallaron rastros del virus en los puestos de alimentos y en las alcantarillas.

Un estudio publicado el pasado 7 de junio reveló que en los 31 meses anteriores a diciembre de 2019 se vendieron más de 47.000 animales salvajes en los mercados de Wuhan. La mayoría fueron vendidos vivos en estrechas jaulas, lo que habría facilitado la transmisión del virus entre las distintas especies y los humanos. Entre ellas había al menos cinco especies susceptibles al SARS-CoV-2: comadrejas, visones, perros mapaches, civetas de palma y tejones asiáticos.

Aunque el informe de la OMS sólo menciona a un proveedor del mercado de Huanan -el criador de ratas de bambú-, las granjas locales han criado en el pasado otros animales salvajes y han tenido contacto con otros comerciantes de animales salvajes. Por eso, Daszak subrayó que “es fundamental seguir rastreando esas granjas”: “No se ha hecho al nivel que realmente necesitamos para decir definitivamente que ésta es o no es la vía”.

Desinfección que se hizo en el mercado de Huanan en marzo del año pasado (Foto: REUTERS)

Las autoridades chinas informaron que no encontraron ningún rastro del virus en animales como vacas, cerdos, cabras y pollos tras realizar pruebas de PCR y pruebas de anticuerpos.

Los científicos coinciden en que si no se identifica la fuente del coronavirus, a futuro podría ser más difícil evitar que el virus se extienda de nuevo a la población humana y, al mismo tiempo, hallar soluciones para que patógenos similares causen nuevas pandemias.