En Florida, informes de canadienses, brasileños y venezolanos ricos, así como de personas de otros estados que viajaron allí para vacunarse, hicieron que el cirujano general del estado firmara la semana pasada un aviso de salud pública en el que se exige a los proveedores de vacunas que se aseguren de que todas las personas que se vacunan viven en el estado.
Pero los estadounidenses adinerados que viven fuera de Florida también han podido vacunarse en el estado. Richard Parsons, expresidente y director general de Time Warner, describió en la televisión nacional cómo voló desde Nueva York a Florida para vacunarse.
Esto cambió el jueves cuando Scott Rivkees, cirujano general de Florida, firmó un aviso de salud pública que exige a los proveedores de vacunas que se aseguren de que cada persona que se vacune sea residente en el estado.
Pero ya casi 40,000 personas, cuyo domicilio figuraba como “fuera del estado”, se han vacunado en Florida, según datos estatales.

El Departamento de Salud de Florida está investigando ahora las acusaciones de que el Sistema de Salud MorseLife, un costoso centro de atención a la tercera edad en West Palm Beach, administró las vacunas COVID-19 destinadas a los residentes y al personal a los miembros del Palm Beach Country Club y a ricos donantes vinculados a los promotores inmobiliarios neoyorquinos Bill y David Mack.

Los requisitos de residencia son difíciles de aplicar porque muchos residentes de Florida son turistas que viven parte del año en el norte.

Además, el lento despliegue de las vacunas contra el COVID-19 también ha revelado el poco trabajo que hicieron tanto la Administración de Donald Trump, como los Gobiernos locales, para preparar lo que Levine llamó “un marco ético” para distribuir las vacunas.

Más de una docena de ejecutivos de empresas argentinos han podido vacunarse en Florida, informó el diario The Sun-Sentinel, citando un relato del periódico bonaerense Clarín.

En cuanto a los canadienses, el periódico National Post de este país informó que los residentes de edad avanzada estaban volando a Florida para vacunarse porque DeSantis había dado prioridad a las personas de 65 años o más.

Therese Gagnon, una maestra de escuela jubilada y residente de Quebec que pasa el invierno en Florida, aseguró que nadie le preguntó si era residente a tiempo completo cuando se presentó en un centro de vacunación en Fort Lauderdale.