El déficit comercial de Estados Unidos creció mucho más de lo previsto en agosto, con un aumento de las importaciones, sobre todo de China, según informó el Departamento de Comercio.

El déficit ascendió a 73.300 millones de dólares, lo que supone un aumento del 4,2%. Las importaciones aumentaron un 1,4%, hasta 287.000 millones de dólares, y las exportaciones un 0,5%, hasta 213.700 millones.

Los analistas esperaban un déficit de 71.000 millones de dólares.

Este aumento fulmina por completo la reducción del déficit registrada en julio, cuando la variante delta provocó el temor entre los consumidores, reduciendo drásticamente la demanda de bienes procedentes del extranjero.

En los ocho primeros meses del año, el déficit de bienes y servicios se disparó un 33,7% al ralentizarse la recuperación económica que comenzó en julio del 2020 durante el gobierno del expresidente Donald Trump, que declinó con la nueva administración debido a la continuidad en la entrega de ayudas federales que causó desestímulo a buscar empleo y aún persisten casi 10 millones de puestos de trabajo en todo el país que las empresas no han podido cubrir.

En agosto, los estadounidenses pagaron altísimos precios por los productos básicos de consumo que siguieron su ascenso por la baja producción, desabastecimiento y por consiguiente, un alza de la inflación.

Las exportaciones, en un nivel decadente, fueron impulsadas por el sector del automóvil, también afectado por la escasez de semiconductores y otros componentes.

Por zonas geográficas y sólo para las mercancías, el déficit aumentó un 39,6% con China y un 48% con Canadá. En cambio, con México disminuyó un 22,6%.