Christina Greer, de 38 años, ha sido condenada a una pena de entre 64 y 102 años de prisión por abusar sexualmente de dos menores de 12 y 13 años durante varias fiestas de pijamas de su hija en 2017 y 2018, después de haberles proporcionado alcohol y marihuana.

En marzo, un jurado del condado de Sarpy (Nebraska, EE UU) la declaró culpable de tres cargos de agresión sexual en primer grado a un niño, seis por abuso infantil grave y dos más por manipulación de testigos, que se hace eco del Omaha World-Herald.

En un primer momento, la Policía arrestó a Greer después de una denuncia por mantener relaciones sexuales con uno de los chicos desde septiembre de 2017 hasta diciembre de ese mismo año. Tras ser interrogado por las autoridades, el menor, de 13 años, reconoció que estos abusos se produjeron en tres ocasiones en casa de la mujer.

En enero de 2019, otro menor realizó una denuncia similar y, en agosto, fue añadida a los cargos contra Greer.

La hija de Greer también testificó en el juicio y aseguró que su madre le había pedido inicialmente que no contara a nadie los abusos ocurridos en la casa porque podría perder la custodia. Asimismo, dijo que vio a la condenada y a una de las víctimas besarse en la habitación.

Otro adolescente añadió que la hija de Greer le confirmó en el momento de la agresión que su madre y la víctima estaban manteniendo relaciones sexuales.

“Me siento muy avergonzada, lo siento mucho”, ha declarado Greer, que considera que ha “fallado” como madre.

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