En lo que puede considerarse un nuevo síntoma de la recuperación post COVID-19, y su consecuente reapertura económica, llegó la hora de las salas de cines.

Si bien con la pandemia hubo una explosión de los servicios de streaming, como Netflix, aparentemente el gusto de ir a un cine, con la pantalla gigante, el sonido perfecto y extraños compartiendo la experiencia, parece que no pierde su encanto.

Los estadounidenses comienzan a volver a las salas de cine y por primera vez en más de un año hay estrenos esperados por el público. Si bien están disponibles para ver en los hogares, tienen una campaña muy fuerte para que la gente los vea en los cines. Este viernes se estrenan en el país dos superproducciones muy esperadas, la película Cruella de Disney y la secuela de Un Lugar en Silencio, que se supone atraerán a muchos a las salas.

La cadena de cines más grande del país, AMC, ya reabrió el 98% de sus salas, al igual que Cinemark. La segunda cadena más, grande, Regal Cinemas, tiene el 97% de sus salas operando con normalidad.

La principal página de venta de entradas de cine, Fandango.com, realizó una encuesta entre quienes ya han vuelto a los cines y al parecer la experiencia ha sido ampliamente satisfactoria. Entre 4.000 personas consultadas, el 93% dijo estar satisfecho con su vuelta a los cines tradicionales, mientras que el 87% aseguró que las salas han hecho un gran trabajo para hacerlos sentir seguros en medio de la pandemia.

Pero como en todo proceso de reapertura, la clave parece estar en un solo hecho: la vacunación. Las salas de cine han estado abiertas por meses, con protocolo de COVID-19, pero ahora empiezan a ver verdadero movimiento. El 70% de los encuestados, que habían vuelto a los cines, aseguró ya estar inmunizados, mientras que de los restantes un 13% tienen programado inocularse a la brevedad.

“Cuando las personas vuelven a las salas de cine recuerdan por qué la pantalla grande hace la diferencia (…). Las salas de cine están tan contentas de poder volver a trabajar, que están reinvirtiendo en la seguridad de la comunidad”, explicaba Erik Davis, encargado del estudio realizado por Fandango.

Pese a que no es un requisito nacional, las grandes cadenas de cines han dispuesto protocolos de higiene más estrictos, reciben una menor cantidad de personas por sala, invirtieron en nuevos filtros de aire y sugieren el uso de máscaras (algo que prácticamente en ningún estado es obligatorio, desde que los CDC -Centros para el Control de Enfermedades por sus siglas en inglés- dijeran que las personas vacunadas no necesitan cubrir sus bocas y narices).

Además, según el estudio de Fandango, volver a los cines es una actividad que los estadounidenses piensan mantener. El 96% de los encuestados aseguró tener en sus planes seguir viendo películas en las salas de cine durante todo el verano boreal. El 67% fue más allá diciendo que calculan que lo harán al menos cinco veces durante el verano. El 87% de los encuestados aseguró que la experiencia en las salas de cine es ampliamente superior a la experiencia de ver una película en casa.

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