El derrumbamiento del edificio de apartamentos Champlain Towers South dejaba el pasado viernes una imagen desoladora en la zona de Surfside, en el condado de Miami-Dade, en Florida (Estados Unidos), un lugar caracterizado por sus aguas azul turquesa, su arena blanca y sus hoteles y apartamentos de lujo, pero que fue construido sobre terreno pantanoso. 

Aunque todavía se desconocen las causas que provocaron el derrumbe del edificio Miami Beach, situado en la dirección 8777 Collins Avenue, son muchos los expertos que han puesto el foco en el terreno en el que están construidos varios edificios de la zona.

La isla-barrera sobre la que se construyó Miami Beach

Concretamente, Miami Beach se construyó sobre una isla-barrera, que es una porción natural de tierra que se ubica de manera paralela a la línea costera. Estas islas-barrera se caracterizan por ser terrenos frágiles, con suelos arenosos y erosionables, sujetos al impacto de las olas del mar.

Por lo tanto, la acción del viento y el movimiento de las olas van haciendo que estos terrenos se vayan moviendo, se erosionen, crezcan o disminuyan de forma continua, tal y como  estas islas se mueven, erosionan y crecen y disminuyen su tamaño constantemente, según explica la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE UU. (NOAA, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, son fundamentales para el ecosistema: “Estas islas son fundamentales para proteger a las comunidades costeras y los ecosistemas del clima extremo. Las dunas de las playas y los pastos de las islas barrera absorben la energía de las olas antes de que la ola golpee tierra firme. Esto generalmente significa una marejada ciclónica más pequeña y menos inundaciones en la costa“, detallan desde el mismo organismo.

La tendencia en los últimos tiempos es que las islas-barrera están desapareciendo de forma alarmante debido a la erosión, la cual suele estar causada por actividades humanas. El tráfico de barcos, diques duros y proyectos de infraestructura, son algunos ejemplos de ellos.

Igualmente, los proyectos de represas y dragados pueden afectar a la cantidad de arena y sedimentos disponibles para fortificar las islas de barrera. También los efectos del cambio climático, incluido el rápido aumento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos, pueden provocar o empeorar la erosión de las islas barrera.

De hecho, cuando se llevó a cabo la construcción de Miami Beach, se hizo mediante dragado, técnica con la que los constructores fueron añadiendo más terreno a la isla, que hoy tiene una superficie terrestre de 19 km².

Así, la parte este de la ciudad está construida sobre piedra caliza, rellenos orgánicos y arena, mientras que la parte occidental está levantada sobre humedales que fueron rellenados: “Crearon terreno a partir de algo que era inhabitable o que ni siquiera estaba ahí, y construyeron encima de ello”, explica el geólogo Randall Parkinson, investigador de áreas costeras en la Universidad Internacional de Florida.