El joven rico  (Mt. 19.16-30; Lc. 18.18-30)

17 Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le  preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

 

En esta historia familiar, vemos un ejemplo a una pregunta que muchos de nosotros o  personas diariamente se hacen. ¿Cómo puedo yo obtener la vida eterna? este joven rico y  estudioso de la ley, quien según la descripción del doctor Lucas podría ver ocupado un puesto prestigioso en esos días, tales como el Sanedrín, se le acerca al maestro temiendo que esta podría ser la última oportunidad que tendría antes de Jesús ser crucificado; en encontrar respuesta sobre  que hacer para obtener la vida eterna.

Muchas veces nosotros al igual que este joven rico, cometemos errores similares al del mono. Cuando obtenemos algo que nos satisface quizás no estemos dispuestos a soltarlo, aunque el  aferrarnos a el nos haga perder algo mejor. Por ejemplo, esta es la respuesta que Jesús le da al joven: 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No  defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.

20 El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.

21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes,  y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

En esta historia podemos a aprender que a cada uno de nosotros se nos puede pedir que  sacrifiquemos algo para alcanzar la vida eterna. Nosotros debemos estar dispuestos a sacrificar  cualquier cosa que Dios nos pida, porque el lo sacrifico todo por ti y por mí en la cruz. El  depositar nuestra confianza en las riquezas de este mundo puede impedir que una persona  obtenga la vida eterna. La Palabra de Dios declara que el problema nos consiste en tener, sino en  que tu llegues a amar lo que tienes por encima de tu amor hacia Dios. 1 Timoteo 6:10 Reina-Valera 1960

10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron  de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Dios quiere tu corazón y todo tu ser. ¿Estás dispuesto a amarlo antes que todo? Ya el pago el precio por ti, por tus pecados. Te invito a venir a él, tal y como estas; porque él te quiere  salvar. 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. (Juan 3:16).

Dios te bendiga hoy y siempre

Tu hermano en Cristo. Jose N Jiménez (Salmos 51:6, Juan 13:35)