Un informe de los CDC comprueba que utilizar una mascarilla de tela sobre una quirúrgica podría reducir hasta en un 96% los contagios por SARS-CoV-2, debido a que el cubrebocas de tela ayuda a que la quirúrgica se adapte mejor.

CDC: usar doble mascarilla protege mejor

El ajuste de la mascarilla es clave para conseguir su efecto protector contra el COVID-19, ya sea cuando empleamos una mascarilla quirúrgica o con la FFP2 o FFP3. Sin embargo, aunque las últimas tienen una forma que facilita su adaptación a la cara, es cierto que las quirúrgicas no tanto, ya que el aire puede filtrarse alrededor de sus bordes, especialmente a través de los espacios laterales. Ahora, un estudio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. han concluido que el uso de doble mascarilla, es decir, llevar una mascarilla de tela sobre una quirúrgica, podría reducir el número de contagios notablemente.

Esto es así porque las de tela ayudan a que la quirúrgica se ajuste mejor y evita esas fugas de aire. Las pruebas que han realizado los CDC aunaban los dos tipos de cubrebocas y se ha llegado a la conclusión de que usar una de tela sobre una quirúrgica reduce hasta un 82,2% la exposición para una persona que no lleve mascarilla para protegerse.

Si no se puede respirar bien con dos mascarillas, los expertos recomiendan el uso de ajustadores elásticos o realizar unos nudos laterales en las gomas de las orejeras

En los casos en los que dos personas interactúan usando estas dobles mascarillas la exposición a aerosoles potencialmente infecciosos disminuyó en aproximadamente hasta un 96,4%, por lo que protegería más o mejor de un posible contagio del coronavirus SARS-CoV-2. Según los experimentos de los CDC, el uso de las mascarillas quirúrgicas sin anudar bloquean el 44,3% de las partículas y las de tela solas, un 44,3%.

Los nudos o los ajustadores también son buena opción

Llevar dos mascarillas puede resultar incómodo para respirar o la obstrucción de la visión periférica para algunas personas. En estos casos, los investigadores recomiendan usar ajustadores elásticos que se colocan en la parte posterior de la cabeza y un anudado en la base de las orejeras para mejorar la eficacia. Así, en otro estudio comprobaron que la adición de ajustadores de mascarillas a dos mascarillas de procedimientos médicos mejoró su eficiencia a niveles igualmente altos.

Las pruebas se llevaron a cabo con una mascarilla quirúrgica de tres capas y una de tela de algodón de tres capas también y 10 combinaciones que incluían el uso de las dos a la vez, solo una o incluso con nudos adicionales para un mejor ajuste. Para ver la fuga que se producía se simuló la tos de una persona con unas boquillas que emitían partículas de cloruro de potasio de 0,1 a 7 μm.

Los investigadores han advertido que los resultados pueden varias en función de las mascarillas usadas, y que estos hallazgos no deben generalizarse, especialmente para los niños debido a su tamaño más pequeño o para los hombres con barba y otro vello facial que interfieren con el ajuste. También apuntan que anudar y doblar la mascarilla para intentar ajustarla mejor puede cambiar la forma de la máscara de modo que ya no cubra completamente tanto la nariz como la boca de las personas con caras más grandes.