Brasil es bicampeón del fútbol olímpico. Gracias a un gol de Malcom en los tiempos extra, el cuadro se impuso 2-1 a España y repitió el logro de Rio 2016, mientras que para Dani Alves este título significa el broche de oro en su carrera como seleccionado.

El cuadro sudamericano fue el que más iniciativa propuso a lo largo del compromiso. En una buena estrategia a nivel de campo, la selección tuvo mayor participación ofensiva y complicó las salidas de los pupilos de Luis de la Fuente.

Pese a que el juego estuvo marcado por el choque de los cariocas, la insistencia ofensiva arrojó una recompensa de oro, luego de que una fata sobre Cunha propiciara un penalti. Pero el infortunio llegó y Richarlison tuvo fantasmas de la Copa América al mandar su disparo por arriba.

España tuvo unos chispazos que lo emitieron al partido, aunque finalmente una asistencia de Dani Alves mostró el camino para Cunha abriera el marcador en el agregado. La ventaja la descanso era para los brasileños.

Los cambios llegaron para La Roja y la búsqueda por el empate no se hizo esperar. Con un gran servio de Soler, Oyarzabal cerró para el remate a segundo poste y puso la igualada al 61′.

Brasil padeció y se llenó de tarjetas pero fue los suficientemente sólido para llegar entero al alargue. El equipo de Jardine estaba dispuesto a ir al frente y romper la media cancha española, durante los minutos el equipo creció y aguantó el pulso.

En una descolgada, Malcom controló bien el esférico tras un cambio de juego. El atacante profundizó hasta el área y ante la salida de Unai Simón, quien hasta entonces había salvado de casi todas a su equipo, el brasileño la mandó a guardar.

El empuje de los europeos sobre la hora no bastó y con Dani Alves como el capitán, la selección se llevó el oro por segunda ocasión en su historia.