Más obesidad, problemas de sueño y sedentarismo.  Dos de cada cinco estadounidenses (un 41 %)  ha tenido problemas cardiacos desde inicio pandemia.  Un estudio de la Academia Americana de Psiquiatría revela que el 61% de las personas engordó, el 67% tiene problemas de sueño y el 53% se movió menos, situaciones que escalan entre el rango de sujetos con más estrés

El 41% de los estadounidenses han experimentado problemas cardíacos desde el inicio de la pandemia, en parte, debido a los efectos de la COVID-19 pero también como consecuencia de un mayor sedentarismo, según un estudio de Cleveland Clinic.

Según ese estudio, elaborado con motivo de la celebración del mes de la salud del corazón en Estados Unidos, el 77% de los encuestados admitieron que ahora tienen más posibilidades que antes de la pandemia de estar sentados durante el día.

Además, un 22% admitió que debido al aumento de responsabilidades en el hogar tienen menos tiempo para hacer ejercicio con regularidad”.

En este contexto, el director del centro vascular y del corazón de Cleveland Clinic de Weston (Florida), Jose Navia, explicó que las primeras cepas de COVID-19 crearon muchas trombosis, aunque estos casos no se están dando tanto ahora, como tampoco las miocarditis.

El experto consideró no obstante que los pacientes que han tenido COVID-19 deberían hacerse un ecocardiograma para comprobar que no tienen problemas de corazón.

Navia, además, apuntó que en el primer año de la pandemia muchas personas con problemas cardíacos no fueron al médico por miedo a contagiarse de COVID-19 y que eso empeoró sus casos.

Una de las enfermedades cardiacas que según señaló se pueden prevenir si se diagnostican a tiempo es la endocarditis, la infección de los tejidos internos del corazón, que puede tratarse y curarse con antibióticos sin necesidad de pasar por el quirófano.

Navia resaltó que la endocarditis es un “serio problema” y que es común confundir sus primeros síntomas con una gripe, pues las primeras manifestaciones de esta enfermedad son: fiebre, sudoración profusa y vespertina, dolores musculares, falta de apetito y fatiga.

“Una vez detectados los síntomas, lo que hay que hacer rápidamente es tomar cultivos de la sangre, que se llaman hemocultivos. Por lo menos se necesitan tres de diferentes áreas y después hay que hacer un ecocardiograma, que mediante ultrasonido permite ver de forma dinámica el corazón”, explicó el médico.

Las personas más propensas a tener una endocarditis son aquellas que tienen antecedentes cardíacos -como cirugías o una enfermedad congénita-, pero también hay factores de riesgo en las personas que se inyectan droga por vía intravenosa o aquellas que sufren de insuficiencias renales o son sometidas a diálisis.

De los problemas cardíacos reconocidos durante la pandemia, en el 27% de los casos fue por efectos de la COVID-19, según el estudio.

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