A lo campeón. Dejando bien claro que porta la maglia rosa. Faltaban escasos 200 metros y Egan Bernal se quitaba el chubasquero que le había protegido del frío, la lluvia y el viento para poder entrar en meta mostrando a todo el mundo que él era el portador de la maglia rosa y, tras lo visto este lunes, mucho tendrán que cambiar la película para que el ciclista colombiano acabe conquistado el próximo domingo su segunda gran vuelta ciclista tras el Tour de Francia de 2019.

La jornada, la etapa reina, empezaba con polémica. A las diez de la mañana dirección de carrera informaba del cambio de recorrido y de la eliminación de dos de los puertos del día –Passo Fedaia y Passo Pordoi– a causa de las malas condiciones meteorológicas, personalizadas en la nieve y en el frío; unas malas condiciones que también impedían el vuelo de los helicópteros, impidiendo a los espectadores tener imágenes de la etapa a través de la televisión y de los diferentes soportes digitales.

Tras anunciarse esta decisión había corredores que se mostraban muy críticos, como el propio Egan Bernal, y otros que sí que parecían entenderlo mejor, como Vlasov o Caruso.

Ya fuera del agrado de unos o de otros, , la etapa quedaba recortada en casi 70 kilómetros y sólo se mantenían la cota inicial de La Crosetta y elPasso Giau, que con sus 2.223 metros iba a ser la nueva cima Coppi de la carrera. De inicio se formaba un numeroso grupo de unos 25 corredores, entre los que se encontraban Gorka Izagirre (Astana) y Antonio Pedrero (Movistar). Llegaron a tener un margen con el pelotón superior a los cinco minutos, estando cabeza de carrera en manos de corredores como Martin, Almeida, Formolo, Nibali o los dos integrantes españoles mencionados.

Por detrás, el EF Education asumió el mando del pelotón, trabajando para Carthy, pero como ya pasó en días anteriores con Astana, Egan Bernalsacó tajada de este trabajo.

En el grupo cabecero, Antonio Pedrero (Movistar) acataba a 27 kilómetros de meta, en la ascensión al Passo Giau (9,9 kilómetros, a una pendiente media del 9,3% y una máxima del 14%). Por momentos, fueron el de Movistar y Formolo los que se alternaron en cabeza de carrera, aunque por detrás el ritmo se acentuaba y las diferencias se reducían rápidamente.

Hasta que a 22 kilómetros de meta Egan Bernal lanzaba un ataque descomunal, que nadie podía seguir. Pasó por al lado de Pedrero como un cohete y se fue a por una victoria épica, que le acercara mucho más la victoria en Milán. Simon Yates, Vlasov y Evenepoel se quedaban, mientras que Caruso y Bardet sobrevivían.

Templó los nervios en el descenso y acabó legando a meta con un margen de 26 segundos de margen sobre Bardet y Caruso, lo que le permite tener una diferencia en la general de 2’40” sobre Caruso y de 3’40 sobre Carhy.

Una victoria, la segunda en este Giro y la segunda de la temporada que Egan definió como “especial” por hacerlo con la maglia rosa y que le acerca cada día más a lo más alto del podio el próximo domingo en Milán. Este martes jornada de descanso, muy merecida.­